Cumple el sueño de su padre y se convierte en líder de la neurocirugía oncológica

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Cumple el sueño de su padre y se convierte en líder de la neurocirugía oncológica

Dr. Luis Almodóvar Fábregas, Neurocirujano Oncólogo con servicio en HIMA San Pablo de Caguas junto a su padre, doctor Luis Almodóvar Marchiany.

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El mayor sueño de todo padre es ver a un hijo cumplir sus metas, pero, esta vez, no solo el vástago logró convertirse en médico, sino que cumplió el sueño de su padre logrando especializarse en el campo de la neurocirugía oncológica.

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Esta es parte de la historia de éxito del doctor Luis Almodóvar Fábregas, neurocirujano oncólogo en HIMA San Pablo de Caguas.

Entre las primeras memorias de Almodóvar Fábregas cuando inició su carrera en Puerto Rico luego de completar la subespecialidad en neurocirugía oncológica en el MD Anderson Cancer Center en Texas,  se encuentran aquellas entre los anõs 2004 al 2014 donde trabajó junto a su padre, Luis Almodóvar Marchany, en el Centro Médico de Río Piedras.

Almodóvar Marchany fungió como médico general, pero contó con dos años de subespecialidad en neurocirugía, aunque no completó su residencia. Su práctica se centró más en el área de Mayagüez.

 
 
 
 

A mí no me gustaba la neurocirugía porque había visto cómo papi con su residencia no estaba en casa tanto tiempo. En una conferencia en el Recinto de Ciencias Médicas de neurocirugía, me enamoré y entendí porqué mi papá se enamoró también”, confesó emocionado.

“Fue algo bien emotivo. Una de las satisfacciones más grandes que he podido tener es traer a mi papá y re-insertarlo en un área que él había soñado completar en su entrenamiento en neurocirugía (aunque es médico generalista). Y aunque no lo completó, pudo vivir lo que soñó durante esos seis años que trabajó conmigo mano a mano operando mientras yo comenzaba  el servicio en neurocirugía oncológica en Puerto Rico”, rememoró en entrevista con la Revista de Medicina y Salud Pública (MSP) desde su oficina, quien añadió que su papá, por ser un ser espiritual. antes de cada cirugía inclinaba su cabeza para orar por los pacientes.

Compartió de paso que una de las situaciones más retante fue durante una operación que duró 16 horas corridas, donde operaban un amigo cercano de la familia de Mayagüez.

“Viví algo que nunca tuve la oportunidad de vivir. Mi padre me guió y ahora como profesionales, los roles se invirtieron porque yo le enseñaba a mi padre y repasábamos muchas cosas. Fue mágico. El paciente tenía uno de los tumores más grandes que he operado en mi vida, afortunadamente benigno. Esta persona estaba deprimida pues el tumor presionaba su lóbulo frontal izquierdo, que tiene que ver con el comportamiento y una vez se le removió, se transformó en una persona feliz, alegre. Literalmente le cambiamos la vida a una persona”, celebró.

Entendí el sacrificio que hacen los padres por los hijos y que las cosas una no las logra solo, sino con personas que ponen de su tiempo y espacio para ayudarte. Mi papá me ha dado muchas lecciones en el camino. Tu nunca terminas de aprender y experimentar sensaciones nuevas sobre la vida. Nunca me imaginé que operaría con mi padre en sala de operaciones”, declaró.

Continúa la lucha contra el cáncer cerebral

El doctor Almodóvar Fábregas, quien inició el programa de Gamma Knife en la isla -remoción de tumor sin afectar tejido benigno en el cerebro- indicó que el tumo del cerebro continúa siendo un rato a nivel clínico y científico por su capacidad de replicarse en el cerebro.

*El reto científico es buscar lo que provoca que este tipo de tumor se forme y buscar manera que se esparza por el cerebro, que por eso es tan agresivo. La frontera era y sigue siendo que todavía no existe para los tumores malignos una cura. Existe un tratamiento y un pronóstico que no necesariamente es halagador. Aún en las mejores situaciones es bastante reservado. A veces es un pronóstico pobre y todavía ese problema lo estamos enfrentando”, afirmó.

“Ahora mismo tenemos la terapia genética. Aunque se han hecho avances, aún no se han logrado cambios significativos que podamos decir que hemos avanzado de una sobreviva promedio de uno o dos años a una sobrevida promedio de cuatro a 10 años. Estamos aún en ese proceso”, concluyó.

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