Capestrano Header 728×90
Capestrano Header 728×90
  Última Hora

¿Deben tolerar los cirujanos y la academia esta decisión judicial?

Autores
Por: Enrique Vázquez Quintana, MD, FACS
*El autor fue presidente del Colegio de Médicos-Cirujanos de Puerto Rico 

Resumen
La Corte Suprema de Puerto Rico, en una sentencia con votación de 5 a 4, decidió finalmente el 18 de diciembre de 2015, que la hipocalcemia (calcio bajo) causa demencia en humanos. El tribunal más alto de la Isla transformó una mentira científica en una verdad jurídica por virtud de un error judicial craso, al no comportarse de forma prudente y razonable.

Summary
The Supreme Court of Puerto Rico, in a sentence with votation from 5 to 4, decided the December 18, 2015 finally, that the hypocalcemia (low calcium) causes dementia in humans. The tallest tribunal of the Island turned a scientific lie into a juridical truth for virtue of a crass judicial error, when they did not behave of prudent and reasonable way.

Life Link – Junio 2017 – 320×250

La Corte Suprema de Puerto Rico, en una sentencia con votación de 5 a 4, decidió el 15 de diciembre de 2015 -y luego de dos peticiones de reconsideración- finalmente el 18 de diciembre de 2015, que la hipocalcemia (calcio bajo) causa demencia en humanos. 

El caso en cuestión surge de una operación que le realicé a una señora de 53 años, quien padecía de hiperparatiroidismo (calcio alto) de 15 años de duración, depresión, hipotiroidismo, un nódulo en el lóbulo izquierdo del tiroides y un tumor en la glándula adrenal derecha. 

La posibilidad de una Neoplasia Endocrina Múltiple (MEN II) fue considerada y descartada, ya que la aldosterona, renina y catecolaminas se encontraban normales.  Esto confirmaba que el tumor de la adrenal derecha no era funcional.  Un adenoma de paratiroides y el lóbulo izquierdo del tiroides fueron removidos el 26 de junio de 2000.  La paciente desarrolló hipocalcemia, complicación inherente a este tipo de cirugía, ocurre en 3 a 5% de los casos.  Fue readmitida el 5 de julio de 2000, se le administró calcio intravenoso y vitamina D.  En visita de seguimiento el 20 de agosto de 2000, el calcio era de 7.6 mg/dl, fósforo 4.5 mg/dl y PTH 109 pg/ml.  La última visita fue el 27 de octubre de 2000 en mi oficina, el calcio era 7.7 mg/dl y el fósforo 4.6 mg/dl. 

El 21 de junio de 2001, la paciente presentó una demanda por la hipocalcemia resultante de la operación.  Pasaron diez años antes de que el caso comenzara en el 2011 en el Tribunal Superior de San Juan, PR.  Esto alude a la ineficiencia del sistema de justicia del país.  Cinco años después de la operación, en el 2005, la paciente desarrolló la enfermedad de Alzheimer. Los neurólogos saben que cuando se detectan los primeros síntomas del Alzheimer, la enfermedad ha estado presente por 5, 10, 15, 20, 25 y hasta 30 años antes.  Basado en esos conocimientos, se puede concluir que -cuando operé a esta paciente en el año 2000- ya estaba padeciendo de Alzheimer, por lo que es inconcebible que la operación le hubiese causado una demencia a esta paciente.

A un médico, otorrinola-ringólogo norteamericano, se le permitió testificar en cuanto a la indicación para la cirugía y técnica operatoria utilizada.  El esposo de la paciente testificó en la corte que su esposa estaba olvidadiza, no recordaba el nombre de sus hijos, maltrataba a sus nietos cuando la visitaban, iba a quemar la casa en una ocasión, además no podían ir a la iglesia pues se le olvidaban los himnos y las relaciones sexuales eran menos de una vez al mes.  La llevó a un centro de salud privado y le dijeron que su esposa estaba padeciendo de Alzheimer. La trataron con Aricept y Namenda (Medicamentos utilizados exclusivamente en pacientes con Alzheimer).

Sorprendentemente, el abogado demandante llevó a la paciente al vestíbulo del hotel donde se hospedaba el perito norteamericano y, actuando como traductor, le explicó los síntomas. Inexplicablemente al otro día, el perito testificó en corte que la hipocalcemia le había producido una demencia a la paciente. Esta aseveración no científica viola lo que se conoce como moción de Daubert en el sistema legal anglosajón (que excluye la presentación de evidencia no cualificada a un jurado o juez), al igual que la Regla 702 de nuestro sistema legal Napoleónico.    

El descubrimiento de prueba también estuvo viciado: la demanda no fue enmendada por la hipocalcemia como causa inicial a una demencia.  Los abogados ocultaron el expediente médico que evidenciaba que la paciente era tratada para la enfermedad de Alzheimer. No en un Centro de Salud Comunitario público, sino en un Centro de Salud Comunitario privado.  Esto es una clara violación a las reglas de descubrimiento de prueba antes de un juicio.  Al igual que los cirujanos, quienes por el bienestar de su paciente no toleran sorpresas en la sala de operaciones, las cortes como un principio legal no toleran sorpresas durante el juicio.  El esconder evidencia también viola el Código de Ética de los abogados.

Acudimos al Tribunal de Primera Instancia en el 2011 sin conocer que la paciente había sido diagnosticada con Alzheimer en el 2005.  Por tal razón, no contratamos para mi defensa a un neurólogo como experto en esta enfermedad.  En un acto crudo de deshumanización, el abogado demandante sentó a testificar a la paciente.  Como se pudo haber anticipado, ella contestó con múltiples incoherencias.

Le indiqué a mi abogado  que no contrainterrogara a la paciente, pues su padecimiento de la enfermedad de Alzheimer era evidente. Ante esta petición, la abogada demandante alegó que este servidor no sabía nada de la enfermedad de Alzheimer, que ella había tratado a su cliente por los últimos diez años y no había demostrado cambios mentales.  La juez entró a su recámara para revisar sus notas y al regresar certificó que la paciente estaba orientada en lugar y tiempo.  Ambas practicaron la medicina sin licencia.

El que más sabía de Alzheimer en esa corte era este servidor. Tengo amplios conocimientos sobre la enfermedad: mi esposa murió el 15 de junio de 2006 tras padecerla por once años.  Escribí un libro titulado “¿Quién eres tú?”, una crónica de mi experiencia lidiando con la enferma en mi hogar junto a nuestros seis hijos.  En julio de 2016, comenzaremos a filmar una película con el mismo título basada en mi libro.

La juez del Tribunal Superior rechazó el testimonio de mi experto endocrinólogo adiestrado en la Universidad de Yale, autor de múltiples artículos sobre endocrinología e investigador con fondos del Instituto Nacional de la Salud. (NIH) Este experto demostró en la pizarra que cuando el calcio baja existe un gradiente eléctrico entre las células cerebrales y el medio ambiente. Certificó que una baja abrupta en el calcio puede producir una desorientación transitoria o una pérdida de memoria temporera, la cual se corrige al administrarle calcio y vitamina D. Así nunca resulta en el desarrollo de Alzheimer u otro tipo de demencia.  La Fundación Americana para la Investigación de Alzheimer indica que no hay un nexo causal entre hipocalcemia y la enfermedad de Alzheimer.

El Tribunal Supremo emitió una decisión arbitraria basada en un testimonio no corroborado por la ciencia a partir de un perito que pertenece al Colegio Americano de Cirujanos, que no siguió las Guías o Requisitos de un Cirujano Experto cuando emite una opinión pericial.  Este cirujano debe ser sancionado por el Comité de Ética del Colegio Americano de Cirujanos.

La decisión del Tribunal Supremo me adjudica una penalidad económica mayor que la cubierta de mi seguro por responsabilidad profesional médica, incluyendo el pago de medicamentos por condiciones preexistentes, al igual que los medicamentos para tratar el Alzheimer.  Medicamentos, estos últimos, que son muy poco efectivos y costosos para tratar una enfermedad que de ninguna manera pudo haber sido causada por una operación.

La justicia erró en este caso.  Esta decisión absurda del Tribunal Supremo no tiene ninguna aplicación en ningún otro país, mucho menos en Estados Unidos. Pero la injusticia es injusticia sin importar donde ocurra.

Incidentalmente, yo soy el cirujano en Puerto Rico con más experiencia en operaciones del tiroides y paratiroides. He publicado artículos científicos sobre operaciones del tiroides, paratiroides, adrenal y páncreas.  Me retiré de la práctica de la cirugía el 12 de junio de 2013. La decisión adversa del Tribunal Supremo me impone una pesada carga: que alguien pueda pensar que el procedimiento quirúrgico realizado le causó una demencia a uno de mis pacientes. Me siento impotente, atrapado en una situación indefensible y sin ningún otro foro adonde recurrir.  Este es el precio que recibo después de practicar la cirugía por 45 años en el país y de haber mejorado la calidad de vida a miles de pacientes.

Esta decisión crea una confrontación entre la judicatura y la academia. Constituye una situación intolerable para la academia, sin embargo, algunas personas aún creen que la judicatura es infalible.  El tribunal más alto de Puerto Rico transformó una mentira científica en una verdad jurídica por virtud de un error judicial craso y al no comportarse de forma prudente y razonable. Un error judicial craso es aquel error que es burdo, ordinario, una equivocación basada en una total ignorancia, una equivocación grave que no tiene disculpas, ni justificación y que no puede corroborarse.  Un error craso entra en la categoría de abuso de los derechos humanos. Los jueces del Tribunal Supremo en voto mayoritario pretenden saber más sobre la medicina y las demencias que los académicos del universo. 

No puedo enfatizar lo suficiente al indicar que esta decisión es intolerable. Esta no puede ser tolerada por los cirujanos y la academia no sólo en Puerto Rico, sino en el mundo entero debido al hecho indisputable de que las causas de las demencias son desconocidas.

Perdonar y recordar los errores judiciales.

Capestrano Header 728×90