Última Hora

Ramón Emeterio Betances: el Médico de las Antillas

Autor
Montaje: Carlos Alexis Lugo Marrero
Fotografía: Amado Vega

-Médico, higienista social, poeta, periodista, maestro, conciencia, hombre de bien.
Betances lo sacrificó todo por amor a su país

Nota del editor:
Este artículo pretende enfatizar en la obra científica del doctor Ramón Emeterio Betances y Alacán, cuyo estudio ha quedado rezagado debido a la magnitud de su obra política y cultural. MSP intenta contribuir a comprender integralmente la personalidad de quien fue, sin lugar a dudas, uno de los médicos latinoamericanos más eminentes del Siglo XIX. Se utiliza texto y referencias de la Ponencia presentada en el Panel III de la Tercera Conferencia Científica Internacional Betances-Martí.

• En 1853 se gradúa de Doctor en Medicina en París con una tesis sobre “Las causas del aborto”.
• Escribió sus experiencias con la pandemia del cólera: “El cólera. Historia, medidas profilácticas, síntomas y tratamientos”, París, 1890.
• Ante la Academia de Medicina de París presenta su estudio “Elefantiasis de los árabes” y en la Sociedad de Cirugía en 1864 su memoria “De la Osqueotomía”.
• Betances cuenta con una increíble y brillante obra médica que incluye publicaciones sobre higiene pública -son de destacarse sus cinco artículos sobre “Viruelas y Vacuna”, Medicina Tropical, sin dejar de citar sus tratamientos originales de las disenterías, fiebre tifoidea y tétanos-, siendo a su vez felicitado por las principales autoridades de salud en Francia por su tratamiento de las neumonías, sin ser menos importantes sus técnicas para la uretrotomía.

 

Betances. Todo en una misma línea, sin cuestionamientos porque son equivalentes.

Es la esencia de Betances, el Médico –en mayúscula pues se está nombrando una institución-. Y es que el Médico también fue fecundo en su obra, aun cuando haya sido su lado menos visible debido a su trascendencia política. Empero, no hay separación entre uno y otro: es el prójimo quien lo mueve a ese dar ilimitado que lo movió en vida.

A ese sanador iluminado, al médico admirable, la Revista Puertorriqueña de Medicina y Salud Pública (MSP) intenta mostrar para reafirmar que su legado es inagotable.

Al Betances que retorna a Puerto Rico en 1855, ya graduado de médico en París, para provocar un nuevo pensamiento y estilo de vida a favor de la libertad para los esclavos y para los ciudadanos del país que lo vio nacer.

Y es así que se le va toda la vida al doctor Ramón Emeterio Betances. Cualquier pueblo, aldea o nación que visitaba lo convertía en sanatorio para curar a los más pobres o en tarima donde dejaba escapar su verbo con fuerza de tormenta en contra del dominio español sobre Puerto Rico.

Sin embargo, su trabajo y evolución en el campo de las ciencias médicas y, sobre todo, su proyección social en la etapa en que vivió en el Puerto Rico de la última parte del Siglo 19 ha sido el menos estudiado ante la grandeza de su obra política y cultural.

Entre el Betances médico, el abolicionista y el separatista había una conexión íntima. Fue Cirujano de Sanidad de la Ciudad, primero Interino y luego en Propiedad, estableciendo un estilo de servicio público impresionante para la gente de su tiempo. En aquel contexto, el discurso médico convino con el del higienista moderno preocupado por la situación laboral de los esclavos y los pobres.
Entre el Betances médico, el abolicionista y el separatista había una conexión íntima. Fue Cirujano de Sanidad de la Ciudad, primero Interino y luego en Propiedad, estableciendo un estilo de servicio público impresionante para la gente de su tiempo. En aquel contexto, el discurso médico convino con el del higienista moderno preocupado por la situación laboral de los esclavos y los pobres.

Higienista Social

El doctor Ramón Emeterio Betances y Alacán tenía una fuerte formación cultural francesa, pues había recibido la enseñanza preuniversitaria en la ciudad francesa de Toulousse, para luego continuar sus estudios médicos en un París que sería conmovido por la acción revolucionaria que trataría de reinstaurar la república.

En la Facultad de Medicina va a disfrutar de una enseñanza que, en las ciencias básicas y clínicas, le ha dado prestigio a la medicina francesa desde el Siglo XVIII hasta el presente. Son sus profesores -entre otras eminencias-: Charles A. Wurtz (1817-1884) en Química Orgánica y Mineral; Apollinaire Bouchardat (1806-1886) en Higiene; Jean Cruveilhier (1791-1874) en Anatomía Patológica; Joseph F. Malgaigne (1806-1865) en Operaciones e Instrumental; Jean B. Bouillaud (1796-1881), Armand Trousseau (1801-1867) y Alfred A. Velpeau (1795-1867) en Clínica Médica; Auguste Nelaton (1807-1873) en Clínica Quirúrgica; y Paul Dubois (1795-1871) en Clínica de Partos. (Ponencia presentada en el Panel III de la Tercera Conferencia Científica Internacional Betances-Martí. Centro de Estudios Martianos. La Habana, septiembre 16 de 2002)

En 1853 se gradúa de Doctor en Medicina con una tesis sobre “Las causas del aborto”, en la que no solo deja ver su preparación científica sino también su preocupación por la implicación social del tema. La tesis se publica en la capital gala dos años más tarde (“Des Causes de L’Avortement”. Imprimeur de la Faculté de Mèdicine. París, 1855) y ese tiempo lo pasa como externo de los hospitales para consolidar sus conocimientos teóricos y su práctica junto a la cama del enfermo.

En 1855 regresa a Puerto Rico convertido en un médico de sólida formación clínica integral, imbuido de las más modernas ideas de la medicina social de su época, lo que muy pronto tendrá oportunidad de aplicar en la práctica de su profesión.

Su regreso a Puerto Rico y su instalación en Mayagüez fue una bendición para miles de negros y pobres, pues ese año llega a la Isla una de las enfermedades epidémicas que el desarrollo del comercio, por la navegación a vapor, había convertido en terribles pandemias: el cólera morbo asiático.

Según datos ofrecidos en la Ponencia presentada en el Panel III de la Tercera Conferencia Científica Internacional Betances-Martí del Centro de Estudios Martianos, la segunda de estas pandemias (1829-1850), el cólera, había entrado por primera vez a Europa y América, en la tercera (1853-1860) lo había hecho nuevamente a América y de noviembre de 1855 a noviembre de 1856 azotó tan violentamente la población puertorriqueña que causó más de 30,000 víctimas, según el eminente historiador médico español, doctor Francisco Guerra (1916), de la Universidad de Alcalá de Henares, basándose en información del historiador médico puertorriqueño licenciado Cayetano Coll y Toste (1850-1930).

Añade la ponencia que el doctor Betances “había estudiado la enfermedad clínicamente con sus profesores de París, pues todavía se desconocía la causa y el mecanismo de transmisión, y tuvo la oportunidad de asistir abnegadamente a cientos de enfermos y para ello fundó y dirigió el Hospital de San Antonio en Mayagüez, pero no con la concepción de institución de caridad bajo el control de la Iglesia, sino con la más moderna visión de beneficencia pública regida por el Gobierno Civil y donde sin limitación alguna se llevara a cabo la más moderna práctica médica”.

Screenshot 2016-01-05 10.01.11
Fundó y dirigió el Hospital San Antonio en Mayagüez, pero no con la concepción de institución de caridad bajo el control de la Iglesia, sino con la visión de beneficencia publica regida por el Gobierno Civil, donde sin limitación alguna se llevó a cabo la más moderna práctica médica de la época.

Controlada la epidemia, Betances ya había logrado el respeto y la admiración de los puertorriqueños y el miedo de las autoridades españolas. A finales de 1856 logra revalidar su título francés ante la Real Subdelegación de Medicina, Cirugía y Farmacia en San Juan, dependiente de la Real Junta Superior de Medicina y Cirugía del Reino. Años después escribiría sus experiencias sobre esta enfermedad: “El cólera. Historia, medidas profilácticas, síntomas y tratamientos”, París, 1890.

Sin embargo, sus inquietudes políticas le habían hecho ver que no solo bastaba con curar a los esclavos y a los pobres, lo que le ganó el sobrenombre de “El Padre de los Pobres y de los Negros”, sino que había que luchar por cambiar su condición social, para lo cual fundó una sociedad secreta abolicionista y de su propio dinero pagaba para que niños de madres esclavas nacieran libres.

Por estas actividades se vio obligado a emigrar nuevamente a París, aunque por poco tiempo y es allí que, en 1863, ante la Academia de Medicina presenta su estudio “Elefantiasis de los árabes” y en la Sociedad de Cirugía en 1864 su memoria “De la Osqueotomía”.

De regreso a Puerto Rico continúa su ejercicio médico principalmente en el Hospital de Mayagüez con un marcado acento higiénico social. No obstante, por sus actividades independentistas sufre nuevamente el destierro a partir de 1867 pero ya de una manera definitiva. Y después de pasar por varios países antillanos, Betances se instala en 1872 en París, donde sin interrumpir su extraordinaria labor a favor de la independencia de Puerto Rico y Cuba, desarrolla una increíble y brillante obra médica que incluye publicaciones sobre higiene pública -son de destacarse sus cinco artículos sobre “Viruelas y Vacuna”, Medicina Tropical, sin dejar de citar sus tratamientos originales de las disenterías, fiebre tifoidea y tétanos-, siendo a su vez felicitado por las principales autoridades de salud en Francia por su tratamiento de las neumonías, sin ser menos importantes sus técnicas para la uretrotomía.

Su asidua colaboración con las sociedades médicas de París, que le ganó la Legión de Honor del Gobierno francés, no le impidió mantener una continua correspondencia científica con las corporaciones médicas de Hispanoamérica hasta su fallecimiento ocurrido en Neully, cerca de París, el 16 de septiembre de 1898.

Inicio y desarrollo de la higiene social

Las enfermedades infectocontagiosas epidémicas aisladas en verdaderas pandemias, serán el punto de partida de una nueva proyección social de la medicina y la creación de sistemas nacionales y organismos internacionales de salud para combatirlasComo consecuencia de la revolución industrial la navegación alcanza a partir del siglo XVIII un desarrollo sin paralelos que si bien intensifica el comercio entre todos los continentes, convierte.2

No se hará esperar la aparición de obras científicas donde se expongan el desarrollo de esta corriente médica y aparezcan conceptos como los de policía médica, que es la organización de la salud pública, de higiene social y de medicina social. La primera de estas obras lo será Consideraciones acerca de la utilidad y necesidad de un reglamento para la policía médica de un Estado (1764) del médico alemán Wolfgang Thomas Rau que inicia un movimiento en su país que tendrá su culminación en la monumental obra de Johann Peter Frank (1745-1821) Un sistema completo de policía médica cuyos ocho tomos aparecerán entre 1779 y algo después de 1821, año en que fallece su autor.

En estas obras se propone al Estado una serie de acciones encaminadas a la protección de la salud pública que, partiendo del análisis demográfico, comprende medidas legislativas de beneficio a la mujer embarazada, los problemas de salud del niño, la protección de los accidentados, el control de las enfermedades transmisibles, la organización de hospitales y otras.

Son iniciadores de estas ideas en Inglaterra William Petty (1623-1687), en Italia Bernardino Ramazzini (1633-1714) y en Francia la revolución burguesa dará un fuerte impulso a dichas propuestas al implantar un sistema nacional de asistencia social que incluía la atención médica. Ya en el siglo XIX en la propia Francia Joane A. Rochoux introduce el término “higiene social” para identificar la separación entre la higiene individual y la pública y en 1849 Jules R. Guérin (1801-1886) introduce el de “medicina social” que compendiaba los conceptos de fisiología, patología, higiene y terapéutica social.3,4 y 5

Tempranamente llegarán estas ideas a la enseñanza de la medicina europea y serán imprescindibles en los planes de estudio de las facultades de medicina en las universidades francesas, cuando Betances matricula en la Sorbonna de París, en 1847, la carrera de medicina.

Su regreso a Puerto Rico y su instalación en Mayagüez fue una bendición para miles de negros y pobres, pues ese año llega a la Isla una de las enfermedades epidémicas que el desarrollo del comercio, por la navegación a vapor, había convertido en terribles pandemias: el cólera morbo asiático.
Su regreso a Puerto Rico y su instalación en Mayagüez fue una bendición para miles de negros y pobres, pues ese año llega a la Isla una de las enfermedades epidémicas que el desarrollo del comercio, por la navegación a vapor, había convertido en terribles pandemias: el cólera morbo asiático.

­­

Referencias
Ponencia presentada en el Panel III de la Tercera Conferencia Científica Internacional Betances-Martí. Centro de Estudios Martianos. La Habana, septiembre 16 de 2002.
Delgado García G. Betances, médico y revolucionario. Patria. La Habana, 1975;31(12):1-2.
Lesky E. Medicina Social. Estudios y testimonios históricos. Col. Textos Clásicos Españoles de la Salud Pública, Madrid, 1984.
Rojas Ochoa F. Acerca de la historia de la protección de la salud de la población. Edición provisional. Inst.
Rosen GA .History of Public Health. M.D. Publications, Inc. New York,1958.
Guerra F. Historia de la Medicina. Ed. Norma, S A. Madrid,1989.
Delgado García G. El cólera morbo asiático en Cuba y otros ensayos. Ed. Ciencias Médicas. La Habana, 1993.
Guerra F. Epidemiología Americana y Filipina. 1492-1898. Ministerio de Sanidad y Consumo. Madrid, 1999.
Guerra F. El médico político. Su influencia en la historia de Hispano América y Filipinas. Afrodisio Aguado, S.A. Madrid, 1975.
Rodríguez Vázquez E. Obra científica del Dr. Ramón Emeterio Betances. San Juan, Puerto Rico.(Artículo inédito).
Guerra F. La educación médica en Hispanoamérica y Filipinas durante el dominio español. Ed. Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares, Madrid, 1998.
Rodríguez Expósito C. Índice de médicos, dentistas, farmacéuticos y estudiantes en la Guerra de los Diez Años. Instituto del Libro. La Habana, 1968. 
No hay etiquétas para ésta entrada

Check Also

Cirujanos realizan histórica extracción de tumor en vena cava y corazón

El tumor de Wilms es la forma más común de cáncer del riñón en la infancia. Pero …