Especialista explicó los avances en estudios de imagen y terapias con radiofármacos disponibles hoy en la isla para enfrentar el cáncer de próstata.

El diagnóstico temprano del cáncer de próstata ha experimentado una revolución tecnológica en los últimos años, y Puerto Rico no se ha quedado atrás.
Así lo aseguró el doctor Miguel Serpa durante un panel informativo organizado por el Centro Médico Episcopal San Lucas y la Revista de Medicina y Salud Pública, donde el especialista en medicina nuclear detalló las herramientas diagnósticas y terapéuticas disponibles actualmente en la isla.
Durante décadas, el estudio estándar para evaluar si el cáncer de próstata había migrado a otras partes del cuerpo era la sintigrafía ósea, conocida como bone scan, una prueba que se limitaba a detectar metástasis en los huesos. Sin embargo, el panorama cambió radicalmente con la llegada del PET-CT.
"Por muchos años lo único que había era lo que se conoce como el bone scan, sintigrafía ósea, que lo que hacía era permitirnos evaluar si ese cáncer se había ido a los huesos", explicó el doctor Serpa. Hoy, según indicó, "desde hace unos cinco años contamos con el PET-CT, el PSMA".
Este estudio aprovecha una característica biológica específica del tejido prostático maligno: la sobreexpresión del antígeno de membrana específico de la próstata. "El tejido de próstata tiene unos receptores en la superficie que se llama el prostate specific membrane antigen, que se expresa en los tumores mil veces más que en el tejido normal", detalló el especialista.
A través de este marcador, y utilizando compuestos con flúor-18 o galio-18, los médicos pueden determinar con precisión si la malignidad está confinada a la próstata o si ya alcanzó huesos, ganglios linfáticos u otros órganos.
Una de las ventajas más destacadas del PET-CT PSMA, según el doctor Serpa, es su perfil de seguridad y la mínima preparación que requiere. El especialista fue enfático en ese punto: "No hay que seguir una dieta, excepto si lo vas a hacer con FDG, que no es PSMA. Usualmente lo que se usa es el PSMA, que no requiere ningún tipo de preparación."
En cuanto a los efectos secundarios, el doctor Serpa aclaró que prácticamente no existen. "La media vida, si es F-18 es ciento diez minutos, si es galio son sesenta y ocho minutos, o sea que en tres o cuatro horas esencialmente la radiación que tenemos en el cuerpo es mínima. No tiene que ver con la función renal, no se usa yodo, no hay reacciones alérgicas, es un estudio inocuo." Además, la duración del procedimiento es de aproximadamente veinte minutos, lo que lo convierte en una opción accesible y poco invasiva para el paciente.
El doctor Serpa también abordó el papel de la terapia con radiofármacos en pacientes cuya enfermedad ha progresado a pesar de los tratamientos convencionales. Esta modalidad está indicada en casos muy específicos: "Pacientes que no han respondido a radiación, a cirugía, a bloqueo androgénico y que tienen metástasis a huesos o a órganos viscerales."
En esos escenarios, existen dos opciones terapéuticas. Cuando las metástasis están limitadas al tejido óseo, se puede utilizar el Ra-223 —conocido comercialmente como Xofigo—. Cuando la enfermedad compromete además vísceras u órganos linfáticos, la alternativa es el Lu-177 PSMA, conocido como Pluvicto. La elección entre una y otra depende del patrón de diseminación de la enfermedad de cada paciente.
Al cerrar su participación en el panel, el doctor Serpa lanzó un mensaje de tranquilidad y confianza dirigido tanto a los pacientes como a la ciudadanía en general. "En la actualidad no tenemos nada que envidiarle a ningún sistema. Poseemos todas las herramientas terapéuticas y diagnósticas para estar a la par con los mejores centros de Estados Unidos", afirmó.
Y añadió, de cara a quienes aún dudan en buscar atención médica: "Aquí no hay que tener miedo. Tenemos todas las herramientas diagnósticas, de tratamiento, de apoyo y el cáncer a tiempo se cura."