Científicos desarrollaron un método de fabricación que genera células inmunitarias más duraderas, capaces de autorenovarse y mantener su eficacia durante años tras ser infundidas en los pacientes.

La Academia Médica del Sur celebró este fin de semana su 52.ª Convención Anual, consolidada como uno de los encuentros médicos más importantes de Puerto Rico. El evento convoca cada marzo a profesionales de la salud de toda la isla e incluso de la diáspora, con el propósito de brindar educación médica continua, acreditación y actualización en las distintas especialidades.
En ese marco de intercambio científico, el Dr. Rafael Santini Domínguez, cirujano vascular del Centro Médico San Lucas y fundador del Puerto Rico Advanced Vascular Institute, presentó una conferencia sobre la enfermedad arterial periférica (EAP), una condición crónica que afecta a miles de puertorriqueños y que, según advirtió, continúa siendo subestimada por pacientes y algunos médicos de atención primaria.
La EAP es una condición en la que la acumulación de placa grasa estrecha o bloquea las arterias de las extremidades inferiores, impidiendo que la sangre llegue con suficiente flujo a los tejidos. El especialista explicó la progresión clínica de la enfermedad de forma clara ante la audiencia congregada.
"Esta es una enfermedad que afecta los vasos sanguíneos, especialmente las arterias de las piernas, y lo que hace es que se acumula como una grasa que tiende a estrechar las arterias o a taparlas. Cuando esto ocurre, pues la circulación no llega adecuadamente a las piernas y el paciente puede desarrollar síntomas de dolor al caminar, dolor al descanso y ya en casos más avanzados, gangrenas o úlceras."
Santini Domínguez identificó ante los asistentes los grupos más vulnerables a desarrollar esta condición. Señaló que entre los factores de riesgo más determinantes se encuentran la edad avanzada, el tabaquismo, la diabetes mellitus y la enfermedad renal crónica.
"Los pacientes que están a riesgo son pacientes mayores de 60 años, pacientes fumadores, pacientes con diabetes, fallo renal y los hombres. Estas son las poblaciones que más a riesgo están de este tipo de enfermedad."
El especialista destacó la importancia de una herramienta diagnóstica no invasiva conocida como el índice tobillo-brazo (ITB), que permite detectar la EAP de manera oportuna mediante la comparación de la presión arterial en las extremidades superiores e inferiores.
"A este tipo de pacientes se les deberían hacer unas pruebas de escrutinio que se les conocen como índice de brazo-tobillo, que es una prueba que se le toma la presión en el brazo y en el tobillo, y de esta manera podemos ver cuánta circulación llega a las piernas."
Según el especialista, si está disminuido este estudio, es un indicio queque tiene enfermedad perifero-arterial y se debe comenzar una terapia médica óptima para disminuir riesgo de eventos cardiovasculares, que son infartos cardíacos, derrame cerebral o incluso amputaciones.
Santini Domínguez explicó que el abordaje terapéutico depende del estadio de la enfermedad. En etapas tempranas, la terapia médica es la piedra angular del tratamiento: antiplaquetarios, estatinas como la atorvastatina, ejercicio regular, control de peso y cesación tabáquica.
Sin embargo, cuando la enfermedad progresa hasta provocar gangrena, úlceras isquémicas o dolor en reposo —signos de isquemia crítica de la extremidad—, la intervención quirúrgica o endovascular se vuelve indispensable para salvar la pierna del paciente.
"Estos pacientes deberían ser referidos a especialistas vasculares, como somos los cirujanos vasculares, para restablecer la circulación a la pierna, que las heridas sanen y que el paciente no pierda las piernas."