Especialista explica qué condiciones ginecológicas requieren intervención inmediata y por qué la visita anual al ginecólogo puede salvar vidas.

Desde las trincheras de una sala de emergencias que no descansa — disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana — el doctor Gabriel de la Torre, ginecólogo y obstetra, atiende a diario una realidad que podría evitarse: mujeres que llegan con complicaciones ginecológicas que, de haber recibido atención preventiva a tiempo, nunca habrían escalado a una crisis.
En esta entrevista exclusiva con Medicina y Salud Pública, el especialista traza con claridad la línea entre lo que puede esperar consulta y lo que exige atención inmediata.
El sangrado uterino anormal es una de las causas más frecuentes de visitas ginecológicas de urgencia. Según el doctor De la Torre, el umbral para acudir a emergencias es más bajo de lo que muchas mujeres creen: si la menstruación se prolonga más de lo habitual o es más abundante de lo acostumbrado, hay que actuar.
Al respecto, el especialista señaló: "Un sangrado severo puede crear una baja en la hemoglobina de una paciente y producir síntomas de anemia, sean agudos o crónicos, y esto puede llevar a otros síntomas como mareos y palpitaciones."
El especialista advierte que el dolor pélvico merece la misma atención urgente. Si el malestar supera lo que puede controlarse con acetaminofén o ibuprofeno de venta libre, y el ginecólogo de cabecera no está disponible, la sala de emergencias es el destino correcto.
El embarazo ectópico — aquel que se desarrolla fuera del útero — representa una de las emergencias ginecológicas más graves. El doctor De la Torre es enfático: toda mujer embarazada que sangre y no tenga cita médica programada debe ir directamente a urgencias, sin demora. En ese sentido, indicó:
"Los embarazos ectópicos hay que trabajarlos y tratarlos de inmediato porque pueden llevar a complicaciones severas como sangrados internos y daños permanentes a los órganos de la mujer."
El médico distingue entre la amenaza de aborto — en la que la gestación sigue siendo viable pese al manchado — y el aborto espontáneo en curso, y subraya que solo una evaluación en urgencias puede determinar cuál de las dos situaciones enfrenta la paciente.
Los miomas uterinos y los quistes ováricos suelen descubrirse de manera incidental en estudios de imagen, pero no siempre son inofensivos. El doctor De la Torre describió con una metáfora visual el peligro de un quiste grande: al crecer, puede torcer el ovario sobre sus propios ligamentos, comprometiendo su irrigación sanguínea.
Así lo explicó el galeno: "Si se imagina algo que va creciendo como un tendedero, con la gravedad se puede torcer y al torcer compromete la vascularidad de ese ovario. Eso se constituye en una emergencia quirúrgica: si no se resuelve con cierto tiempo, puede perderse el ovario."
El especialista aclara que la mayoría de los miomas y quistes no requieren manejo de emergencia y pueden seguirse ambulatoriamente, pero insiste en que cualquier dolor asociado a estas estructuras debe evaluarse sin dilación.
La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) puede originarse en una infección de transmisión sexual, pero también en infecciones comunes del tracto genitourinario.
El doctor De la Torre advirtió sobre las consecuencias de ignorar sus síntomas: descarga vaginal inusual, dolor pélvico severo y fiebre son señales que no deben subestimarse. El médico dijo: "De no tratarse, la enfermedad de inflamación pélvica puede producir cambios a largo plazo, crear obstrucción y adherencia de las trompas de Falopio y llevar a esa persona a tener problemas de fertilidad en el futuro."
En casos severos, con fiebre y abscesos pélvicos, la paciente puede requerir hospitalización y tratamiento con antibióticos intravenosos. El seguimiento posterior es igualmente crítico para tratar las causas subyacentes y proteger la fertilidad.
Para las mujeres mayores de 45 años con sangrado uterino anormal — o para pacientes más jóvenes con factores de riesgo como obesidad o síndrome de ovarios poliquísticos — el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda tomar muestras del endometrio. El médico explicó que el procedimiento más completo es la histeroscopía con dilatación y curetaje, y agregó:
"El beneficio de este procedimiento es que en ese momento en que se hace, sobre todo cuando es por sangrado abundante, muchas veces va a producir que la paciente deje de sangrar, y entonces se convierte en un procedimiento diagnóstico al igual que terapéutico."
El cierre de la entrevista reserva el mensaje más contundente: la mayoría de las emergencias ginecológicas son prevenibles. El doctor De la Torre llamó a romper el mito de que el ginecólogo es "el médico de las madres y las abuelas" y exhortó a que las mujeres comiencen sus visitas anuales desde los 15 años. Al respecto, el especialista señaló:
"Si usted tiene un quiste de 3 o 4 centímetros y lo monitoreamos para que no crezca o le damos tratamientos, evitamos que se tuerza. Si usted espera a llevar a una sala de emergencia porque lleva seis meses u ocho meses sangrando demasiado y ahora está con anemia, pues es un problema que pudo haber evitado."
Las recomendaciones del especialista incluyen: papanicolau y detección cervical temprana, mamografías en la etapa correspondiente, exámenes de seno y estudios de densidad ósea tras la menopausia. Un mapa de cuidado preventivo que, según el doctor De la Torre, debe acompañar a la mujer durante toda su vida adulta.
Sangrado menstrual prolongado o más abundante de lo habitual
Dolor pélvico que no cede con analgésicos de venta libre
Sangrado vaginal durante el embarazo sin cita médica disponible
Descarga vaginal de color o consistencia inusual acompañada de fiebre
Dolor agudo asociado a quiste ovárico conocido
Mareos o palpitaciones acompañando un sangrado abundante