Científicos desarrollaron un método de fabricación que genera células inmunitarias más duraderas, capaces de autorenovarse y mantener su eficacia durante años tras ser infundidas en los pacientes.

La terapia con células CAR-T ha sido uno de los avances más prometedores de la medicina moderna: consiste en extraer células T del propio paciente, reprogramarlas genéticamente para que ataquen células cancerosas o infectadas por VIH, y reinfundirlas en el organismo.
Sin embargo, su talón de Aquiles siempre ha sido la durabilidad. En aproximadamente la mitad de los pacientes con cáncer tratados, las células CAR-T pierden potencia con el tiempo y la enfermedad reaparece. El mismo problema ha frenado su aplicación en personas con VIH.
El equipo liderado por el doctor Harris Goldstein desarrolló un andamio proteico llamado HCW9206, que combina tres proteínas de señalización inmunitaria —IL-7, IL-15 e IL-21— conocidas por promover la supervivencia celular y la memoria inmunitaria.
Al usar este andamio multi citocina para fabricar las células CAR-T en lugar del protocolo convencional, los resultados fueron contundentes: más del 50% de las células producidas pertenecían a una categoría especial conocida como células madre T de memoria, capaces de autorrenovarse y generar nuevas oleadas de células combatientes. Con el método tradicional, apenas el 5% alcanzaba ese perfil.
Las pruebas en ratones respaldaron el hallazgo. Ante una simulación de recaída de leucemia humana, solo las células CAR-T generadas con el nuevo método respondieron con fuerza, multiplicándose de nuevo y previniendo la reaparición del tumor.
En modelos de infección por VIH, estas mismas células eliminaron significativamente más células infectadas que las fabricadas de forma convencional, incluso cuando fueron producidas a partir de muestras de pacientes reales con VIH.
Los investigadores son cautelosamente optimistas sobre las implicaciones de este avance. Según el doctor Goldstein, en el caso del cáncer de sangre, la nueva técnica podría reducir las tasas de recaída y mejorar la remisión a largo plazo.
En cuanto al VIH, abre la posibilidad de que algún día los pacientes puedan suspender la terapia antirretroviral —que hoy deben tomar de por vida y que conlleva efectos secundarios metabólicos, neurológicos y cardiovasculares— y mantener el control del virus sin medicación. Un paso, dicen, hacia una remisión sostenida sin fármacos y, potencialmente, hacia una cura funcional.