Experto aborda los retos clínicos y la evolución del tratamiento de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, condiciones que hoy afectan a una población cada vez más joven y con presentaciones más agresivas.

En el marco del 25th Digestive Diseases at the Caribbean, el gastroenterólogo Ahmed Morales conversó en exclusiva con la revista Medicina y Salud Pública sobre las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) —la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa— las cuales representan uno de los mayores retos diagnósticos en la gastroenterología moderna.
"Muchos de los síntomas que presentan estos pacientes son síntomas no específicos. Uno podría traer a colación otras posibilidades de diagnóstico, y por eso es importante cuando estos pacientes presentan diarrea, sangrado, dolor abdominal, pérdida de peso... hay que hacer un conjunto que incluya laboratorio, pruebas de imagen —TAC, RMN, por ejemplo— y entonces, por última instancia, procedemos a la colonoscopía y la endoscopía, tomamos la biopsia y así entonces hacemos el diagnóstico."
Sus síntomas, que incluyen diarrea crónica, sangrado, dolor abdominal y pérdida de peso, son compartidos con otras patologías digestivas, lo que exige un abordaje clínico integral antes de llegar a una conclusión.
El especialista explicó que los tratamientos para las EII se dividen en dos grandes categorías: las terapias convencionales, indicadas para estadios leves a moderados, y las terapias avanzadas, reservadas históricamente para casos moderados a severos. Sin embargo, el perfil epidemiológico de la condición está cambiando.
"Al igual que está sucediendo con el cáncer de colon, que estamos viendo este boom bien grande en gente joven, estamos viendo también una enfermedad inflamatoria intestinal más agresiva de lo usual", advirtió el doctor Morales.
Ante este escenario, el especialista subrayó la urgencia de adelantar el uso de las terapias avanzadas: "Cada vez más es importante resaltar que esta terapia avanzada se utiliza en estadios tempranos de la condición para mejorar el transcurso de la condición de los pacientes, evitar complicaciones y mejorar así la calidad de vida."
Uno de los cambios conceptuales más significativos en el manejo de las EII es el objetivo terapéutico. Durante años, la meta se limitaba a reducir la frecuencia de episodios; hoy, el estándar apunta a la remisión clínica y endoscópica, que incluye la cicatrización de la mucosa intestinal.
"Estamos dando alivio al paciente, pero no había este concepto de que los pacientes pueden llegar a una vida plena y satisfactoria. Nuestra visión simplista era que el paciente nada más podía llegar a una mejora, pero no una remisión completa", reflexionó Morales sobre el enfoque anterior.
Hoy, el doctor define la remisión en términos concretos y cotidianos para sus pacientes: "Lo que quiero es que tú te sientas de show, que no estés evacuando con sangre, que no tengas diarrea, que estés comiendo de todo, haciendo de todo, que vayas a todos los sitios sin estar mirando dónde están los baños... y que no te estés limitando en ninguna de tus funciones."
La evolución del arsenal terapéutico ha permitido incorporar un modelo de atención centrado en el paciente. Actualmente existen alternativas intravenosas administradas en centros de infusión, opciones subcutáneas que el paciente puede aplicarse en casa, y formulaciones orales en pastilla. Este abanico de posibilidades da pie a lo que el doctor Morales describe, con una analogía clarificadora, como "medicina personalizada":
"Estas terapias avanzadas... tenemos ahora alternativas intravenosas, alternativas subcutáneas que el paciente se inyecta en su casa, y hasta alternativas orales, pastillas que el paciente toma también en su casa. Y eso se le presenta al paciente: esto es el menú. Se explican los pros y los contras de cada una, ventajas, desventajas, y eso ayuda a tomar decisiones de acuerdo a su estilo de vida."
La elección del tratamiento considera factores como el horario laboral del paciente, su tolerancia a procedimientos y hasta su fobia a las agujas, buscando que la terapia se integre a la cotidianidad sin representar una carga adicional.
A pesar del progreso científico, el camino hacia la remisión profunda enfrenta obstáculos tanto sistémicos como culturales. El doctor Morales identificó las aseguradoras como el principal freno en su práctica diaria.
"Lo asegurado quizás sería el issue más grande, donde entonces me limita en cuanto a qué yo puedo recetar, qué no puedo. A veces quizás el paciente tiene fobia a agujas, no quiere un centro de infusión, pero entonces no me aprueban el medicamento oral y después me limitan a que tengo que forzar al paciente a una cosa."
El segundo obstáculo lo representan los mitos y la desinformación. Muchos pacientes sobredimensionan los riesgos de los medicamentos biológicos sin contemplar el riesgo real que supone una enfermedad sin control.
El gastroenterólogo fue directo: "Los pacientes entiendan y comprendan que los medicamentos tienen unos efectos adversos, tienen unos riesgos, claro está. Pero que entiendan que su condición descontrolada es un riesgo también. Quizá un riesgo más grande que el riesgo de los medicamentos."