Conferencia de Atención Integral de Enfermedades Crónicas: Ruta para un Puerto Rico más saludable

Expertos internacionales, autoridades sanitarias y líderes comunitarios se reunieron para convertir datos en acción frente a la creciente carga de enfermedades no transmisibles que afecta a más de la mitad de la población adulta de la isla.

Laura Guio

    Conferencia de Atención Integral de Enfermedades Crónicas: Ruta para un Puerto Rico más saludable

    La 10.ª Conferencia de Atención Integral de las Enfermedades Crónicas, titulada "Del Plan a la Acción: estrategias para un Puerto Rico Saludable", cerró con resultados contundentes luego de una jornada que reunió a especialistas internacionales, funcionarios de salud pública, tecnólogos, comunicadores y líderes comunitarios en torno a uno de los desafíos más urgentes de la región: el avance imparable de las enfermedades no transmisibles (ENT). 

    El evento sentó las bases del Plan de Acción 2026–2030 y dejó claro que el momento de pasar del diagnóstico a la intervención ha llegado.

    Una emergencia que no puede esperar

    El tono de urgencia fue marcado desde el inicio por el doctor Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien advirtió que "las enfermedades no transmisibles constituyen una emergencia de salud pública", señalando que en la región de las Américas 240 millones de personas viven con al menos una ENT y que en 2021 se registraron seis millones de muertes asociadas a estas patologías. 

    Lo que resultó aún más alarmante, según precisó, es que "el 40% de ellas fueron muertes prematuras", lo que evidencia la necesidad impostergable de fortalecer las estrategias de prevención y detección temprana.

    Al profundizar en las causas de mortalidad, el especialista explicó que "la principal causa de mortalidad por ENT son las enfermedades cardiovasculares, que representan algo más de un tercio del total, seguidas por el cáncer, que representa algo más del 20%". 

    Sobre este último, el doctor Hennis precisó que en los hombres "las tres principales causas de muerte por cáncer son el cáncer de pulmón, seguido del cáncer de próstata y el cáncer colorrectal", mientras que en las mujeres "las principales causas son el cáncer de mama, el cáncer de pulmón y el cáncer colorrectal". En ambos sexos, agregó, "el cáncer de páncreas es la cuarta causa de mortalidad".

    En el terreno cardiovascular, el director de la OPS subrayó que "la hipertensión es la principal afección subyacente a la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, con una prevalencia general de 35% en adultos, ligeramente mayor en hombres que en mujeres", y lanzó una advertencia que resonó en el auditorio: solo un tercio de los pacientes con hipertensión la tienen controlada.

    Puerto Rico: Más de la mitad de los adultos convive con una condición crónica

    El panorama local fue presentado por Kaitleen Rodríguez Corretjer, gerente de datos de la Unidad de Salud Pública, Sección de Prevención y Control de Condiciones Crónicas del Departamento de Salud, quien ofreció un análisis detallado de morbilidad, mortalidad y factores de riesgo. Según los datos de 2024, "aproximadamente 5 de cada 10 adultos vivían con al menos una condición crónica", lideradas por artritis, depresión y diabetes, que ocupa el tercer lugar tanto en prevalencia como en mortalidad.

    Rodríguez Corretjer subrayó la complejidad del escenario actual al señalar que "nuestro reto ya no son las enfermedades aisladas, sino un panorama de multimorbilidad dentro de una población que continúa envejeciendo", una realidad que se refleja en que el 27% de los adultos convive con una sola enfermedad crónica, el 14% con dos y el 11% restante con tres o más.

     Sobre la diabetes, fue directa: "la diabetes se encuentra en tercer lugar de la prevalencia de enfermedades crónicas en Puerto Rico, pero también está en el tercer lugar de causas de muerte". Asimismo, advirtió que "no le gusta que el dato se quede solo plasmado en una presentación en papel" y que su propósito es que se convierta en acción.

    Del dato a la política pública: Tecnología y estadística como aliados

    Héctor I. García, director del Programa de Informática y Tecnología en Salud de la Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico (ASPPR), destacó el papel transformador de los registros médicos electrónicos al señalar que "toda la información de pacientes que se introduce en el récord médico tiene un efecto colateral en todo el sistema de salud". 

    García también celebró un cambio de paradigma en la forma en que las agencias federales abordan la información clínica, al observar que organismos como CMS, HRSA y SAMHSA "están mirando el dato del paciente como uno íntegro", lo que representa, a su juicio, la materialización de esa "visión holística que predica la salud pública" y que ahora se hace tangible y práctica.

    Por su parte, el doctor Orville M. Disdier Flores, director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, reivindicó el valor estratégico de la información al afirmar que "los datos no son solo números en una hoja de cálculo; son la brújula que transforma la incertidumbre en políticas públicas efectivas y comunidades empoderadas". 

    Sin embargo, reconoció el desafío de comunicarlos: "son temas muchas veces técnicos y la información de salud puede ser compleja", por lo que "esa complejidad de la interpretación requiere de una visualización y una simplicidad" que, al mismo tiempo, no sacrifique la precisión ni el poder explicativo del dato.

    La importancia de la comunicación en salud

    Uno de los momentos más impactantes de la conferencia llegó con la intervención de la doctora Beatriz Quiñones Vallejo, presidenta de Health Communication Gallery, quien identificó tres brechas invisibles que fracturan la atención de personas con enfermedades crónicas.

     La primera es la fractura de comprensión, pues según advirtió, "la alfabetización en salud nos dice que solamente una de cada nueve personas comprende los mensajes de salud". La segunda es la fractura de adherencia, que no siempre responde a rebeldía del paciente sino a determinantes sociales como falta de transportación, situación de calle o sobrecarga cognitiva. Y la tercera es la fractura de coordinación, porque dentro del sistema clínico "el médico, la enfermera, la trabajadora social, el de la farmacia y el de alcance comunitario hablan un idioma distinto, y para colmo, ese idioma también es distinto al idioma que habla el paciente".

    Con una frase que sintetizó su llamado a la acción, Quiñones Vallejo dejó en claro que "la comunicación no es un complemento clínico; es infraestructura de implementación".

    El plan de acción 2026–2030 toma forma

    El licenciado Leonardo Pérez Rivera, supervisor de Educación en Salud de la Unidad de Prevención y Control de la Diabetes, presentó el objetivo central que guiará los próximos cinco años: "reducir la prevalencia y el impacto de las enfermedades crónicas mediante la promoción de estilos de vida saludable para mejorar la calidad de vida de la población que vive en Puerto Rico".

     Para lograrlo, señaló que "la idea es establecer un plan de comunicaciones mediante alianzas con medios de comunicación y organizaciones de salud para asegurar la difusión efectiva de los datos de vigilancia epidemiológica en el área de las enfermedades crónicas, para la toma de decisiones basadas en evidencia".

    El secretario de Salud, doctor Víctor Ramos, sintetizó los pilares de esta hoja de ruta al declarar que "en Puerto Rico necesitamos continuar promoviendo la prevención, ampliar la detección temprana, fortalecer los sistemas de datos, impulsar la educación en estilos de vida saludable y asegurar que nuestras comunidades tengan el apoyo necesario para adoptar y sostener cambios positivos".

     Salud pública, equidad social y pobreza multigeneracional

    La conferencia también abrió espacio a las voces que conectan la salud con la justicia social. Vallerie Blakely Vallecillo, analista de investigación del Instituto del Desarrollo de la Juventud, recordó que "la salud de una familia no solamente se determina en una clínica o un hospital, sino que tiene que ver con educación, ingresos, transporte, vivienda, acceso al cuidado infantil y niveles tóxicos de estrés". 

    La analista presentó además un modelo bigeneracional fundamentado en la premisa de que "el bienestar de los padres, madres y/o cuidadores son determinantes para el desarrollo social, emocional, físico y económico de sus dependientes".

    En la misma línea, Olga Cristina Fernández Rivera, directora de Alianzas Estratégicas de Vimenti, puso el dedo en una llaga profunda al señalar que "en Puerto Rico, seis de cada diez niños viven bajo los niveles de pobreza" y que esta no es una realidad aislada, sino que "los niños vienen heredando la pobreza multigeneracionalmente", lo que la convierte en un problema sistémico que exige soluciones sistémicas.

    La doctora Marianyoly Ortiz, directora ejecutiva del Instituto de Salud Pública de Puerto Rico, reforzó este enfoque al presentar datos que revelan que entre los profesionales del sector hay una alta necesidad de apoyo: "86% en integración de salud mental en atención primaria, 76% en manejo de enfermedades cardiovasculares y 73% en diabetes en poblaciones especiales".

    Iniciativas en marcha: De la hepatitis C a la diabetes comunitaria

    Entre los proyectos presentados destacó el licenciado Luis E. Meléndez Cintrón, administrador del Hospital Menonita CIMA, quien compartió que "Puerto Rico tiene el doble de incidencia de hepatitis C que los Estados Unidos" y anunció que a través del proyecto HEP C Free Puerto Rico, que articula alianzas con centros de salud comunitarios, "esperamos que para el 2028 podamos hacer un cambio significativo".

    Finalmente, Carmen E. Otero Pérez, subdirectora de Acción Social de Puerto Rico, cerró con una nota de esperanza al reportar que "un poco más de 11.000 personas fueron impactadas con los servicios" de su organización, y que entre los testimonios más frecuentes de los beneficiarios se escucha que "yo tenía la diabetes descontrolada, ahora ya la puedo manejar mejor" o que "mi presión ha mejorado" o "ya me estoy alimentando mejor".


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