El estudio micológico confirmó infección por dermatofitos, diagnosticándose tiña pedis inflamatoria crónica con hiperpigmentación postinflamatoria secundaria.

Paciente masculino de 51 años acude a consulta por lesión cutánea localizada en el dorso del pie derecho, de aproximadamente cinco meses de evolución. Refiere que inicialmente comenzó como una pequeña mancha rojiza acompañada de picazón leve entre los dedos del pie, pero con el paso de las semanas la lesión fue extendiéndose hacia la parte superior del pie, tomando una coloración más oscura y presentando descamación persistente.
El paciente comenta que al principio pensó que se trataba de una irritación por el calzado de trabajo, ya que utiliza botas cerradas durante largas jornadas laborales y suele mantener los pies húmedos por muchas horas. Sin embargo, notó que la zona empezó a engrosarse, producir ardor ocasional y aumentar progresivamente de tamaño. Refiere además episodios frecuentes de prurito intenso, principalmente durante las noches y después de retirarse el calzado.
En los últimos días observó aumento de la pigmentación alrededor de la lesión y leve inflamación en la región dorsal del pie, motivo por el cual decidió acudir a evaluación médica. Niega fiebre, secreción purulenta o traumatismo reciente.
Antecedentes personales
Como antecedentes personales refiere hipertensión arterial controlada con tratamiento oral. Niega diabetes mellitus conocida, aunque menciona antecedentes familiares de esta enfermedad. Trabaja en construcción y utiliza calzado de seguridad durante más de diez horas al día. No fumador y consumo ocasional de alcohol.
Examen físico
Al examen físico se observó en el dorso del pie derecho una placa eritematoescamosa hiperpigmentada de bordes parcialmente definidos, con áreas de descamación fina y engrosamiento cutáneo. La lesión presentaba coloración marrón violácea irregular y signos de rascado crónico. Se evidenció leve edema local sin aumento importante de temperatura ni secreciones.
Entre los espacios interdigitales se observó maceración cutánea y descamación blanquecina compatible con infección micótica interdigital asociada. Las uñas de los pies mostraban discreto engrosamiento y cambios de coloración amarillenta sugestivos de onicomicosis inicial.
El resto del examen físico no mostró alteraciones relevantes.
Estudios complementarios
Se realizó raspado cutáneo para estudio micológico directo, evidenciándose presencia de hifas compatibles con dermatofitos. Los análisis de laboratorio generales se encontraron dentro de límites normales. No se observaron signos clínicos de celulitis profunda ni compromiso vascular.
Diagnóstico
Con base en los hallazgos clínicos y micológicos se diagnosticó tiña pedis inflamatoria crónica con hiperpigmentación postinflamatoria secundaria y dermatitis por rascado asociado.
Manejo y evolución
Se inició tratamiento con antifúngicos tópicos, medidas de higiene local y recomendaciones para mantener el pie seco y ventilado. Además, se indicó evitar el uso prolongado de calzado húmedo y realizar cambios frecuentes de medias durante la jornada laboral.
Debido al componente inflamatorio importante, se añadió tratamiento antiinflamatorio tópico de corta duración para disminuir el prurito y la irritación. En controles posteriores el paciente presentó disminución progresiva de la descamación, mejoría del eritema y reducción parcial de la hiperpigmentación residual.
Discusión clínica
La tiña pedis es una infección fúngica frecuente favorecida por humedad persistente, sudoración excesiva y uso prolongado de calzado cerrado. En casos crónicos puede producir placas eritematoescamosas extensas acompañadas de hiperpigmentación secundaria al proceso inflamatorio y al rascado continuo.
El diagnóstico suele establecerse clínicamente y confirmarse mediante examen micológico directo. El tratamiento adecuado y las medidas higiénicas son fundamentales para evitar recurrencias y complicaciones infecciosas secundarias.