En el marco del día mundial de la tiroides, los especialistas advierten de la relación entre algunas enfermedades tiroideas, y la afectación de la salud visual. Detectar a tiempo los síntomas puede prevenir secuelas, reducir riesgo de complicaciones y realizar tratamiento oportuno.

La tiroides es una glándula ubicada en el cuello y su función va mucho más allá de producir, almacenar y liberar hormonas tiroideas. Este proceso regula múltiples funciones en el organismo, tanto la digestión, como el peso, ritmo cardiaco y estado de ánimo, entre otras, dependen de ella.
Según advierten los especialistas, cerca del 50% de los pacientes con patologías de la tiroides pueden presentar manifestaciones en los ojos. En el caso del hipertiroidismo, una de las complicaciones más frecuentes es la orbitopatía tiroidea, una afección inflamatoria, pues el sistema inmunológico puede atacar no solo a la glándula tiroides, sino también a músculos y tejidos que rodean los ojos.
Los síntomas más comunes son: sensación de arenilla en los ojos, lagrimeo excesivo, enrojecimiento, sensibilidad a la luz, visión doble y protrusión ocular, conocida popularmente como “ojos saltones”
Los médicos recomiendan consultar ante cualquier cambio ocular asociado a síntomas compatibles con alteraciones de la tiroides, pues en casos de inflamación severa, el nervio óptico puede comprometerse y desencadenar en problemas de visión permanentes.
Especialistas en endocrinología y oftalmología, señalan especialmente que el tabaquismo representa uno de los mayores factores de riesgo para desarrollar orbitopatía tiroidea, por lo cual, dejar el cigarrillo es una parte vital del tratamiento.
Prevención y diagnóstico temprano
Las enfermedades tiroideas comprenden el hipotiroidismo, hipertiroidismo, nódulos tiroideos y algunos trastornos autoinmunes, y afectan más frecuentemente a mujeres en etapa de adultez. Cada una de estas patologías presenta diferentes síntomas, mientras el hipotiroidismo se puede manifestar con aumento de peso, caída del cabello, piel seca y sensación de frío, el hipertiroidismo puede provocar pérdida de peso, nerviosismo, palpitaciones, insomnio y sudoración excesiva.
Los especialistas señalan que muchas personas conviven con síntomas relacionados que muchas veces son ignorados, por esto, insisten en la importancia de realizar chequeos clínicos periódicos y estudios hormonales, en caso de que existan antecedentes familiares o signos compatibles con alteraciones de la tiroides.
Un tratamiento oportuno puede controlar la mayoría de enfermedades tiroideas y reducir el riesgo de complicaciones. La combinación de controles endocrinológicos y oftalmológicos, especialmente en pacientes con enfermedades de Graves, puede prevenir secuelas, minimizar síntomas y mejorar la calidad de vida.