La hematóloga y oncóloga Josselyn Molina explicó cómo los biomarcadores, las alteraciones moleculares y la información genética están transformando la toma de decisiones en oncología, permitiendo tratamientos más efectivos, personalizados y con menor toxicidad.

La oncología ha experimentado una profunda transformación durante las últimas décadas gracias al avance de la medicina de precisión. Este enfoque ha permitido comprender que pacientes con un mismo tipo de cáncer pueden responder de manera muy diferente a los tratamientos, impulsando una nueva forma de abordar la enfermedad basada en las características biológicas de cada tumor.
Para la Dra. Josselyn Molina, hematóloga y oncóloga, este cambio ha revolucionado la práctica clínica y ha abierto nuevas oportunidades para mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.
Según explicó la especialista, durante años los tratamientos oncológicos se definían principalmente por el órgano donde se originaba el cáncer. Sin embargo, la experiencia clínica comenzó a demostrar que pacientes con diagnósticos aparentemente similares no siempre obtenían los mismos resultados.
"Vimos que teniendo pacientes con cáncer de seno, por ejemplo, 10 pacientes de cáncer de seno, estando en el mismo estadio, no todas respondían a las terapias. Unas podían llegar a la cura, otras tenían recaídas y otras no respondían".
Estas diferencias impulsaron nuevas investigaciones para analizar las características celulares de los tumores y comprender por qué algunos respondían favorablemente a los tratamientos mientras otros no.
A partir de estos hallazgos, los especialistas comenzaron a identificar biomarcadores y alteraciones moleculares específicas que permitieron desarrollar terapias dirigidas y dar paso a la llamada medicina de precisión.
"Ya no es solamente de dónde surge el cáncer o qué órgano está afectando, sino qué características biomoleculares expresa esa célula de cáncer".
La Dra. Molina señaló que la medicina de precisión utiliza información genética, molecular e inmunológica para seleccionar las terapias más adecuadas para cada paciente.
"La medicina de precisión es aquella que adquiere la información genética, molecular e inmunológica para seleccionar las terapias más efectivas, pero sobre todas las cosas, menos tóxicas para el paciente".
La especialista señaló que actualmente existen diversos biomarcadores que ayudan a orientar las decisiones terapéuticas. Entre ellos mencionó EGFR, KRAS, ALK, la expresión de PD-L1, la inestabilidad microsatelital, la carga mutacional tumoral y las firmas moleculares.
La identificación de estas alteraciones permite seleccionar tratamientos dirigidos o inmunoterapias de manera más precisa, reduciendo la exposición a terapias inefectivas y mejorando el pronóstico de los pacientes.
"Podemos seleccionar terapias dirigidas con un uso preciso de la inmunoterapia, lo que conlleva menor exposición a tratamientos inefectivos, pero sobre todas las cosas, un mejor pronóstico y una mejor calidad de vida".
Uno de los ejemplos más claros de esta evolución es el cáncer de pulmón.
La especialista recordó que anteriormente muchos pacientes recibían únicamente quimioterapia porque aún no se conocían las alteraciones moleculares que podían estar presentes en sus tumores.
"Ahora este paciente en estadios avanzados, con una pastillita, podemos darle mejor calidad de vida, pero sobre todas las cosas, mejor supervivencia".
Además, explicó que actualmente existe una amplia variedad de biomarcadores que permiten identificar cuáles tratamientos tienen mayores probabilidades de éxito para cada paciente.
"El cáncer de pulmón ahora tiene una diversidad de biomarcadores que nos ayudan a identificar cuáles son esos tratamientos que van a ser más efectivos".
Este enfoque también facilita el acceso a estudios clínicos, fundamentales para continuar ampliando el conocimiento sobre la enfermedad y desarrollar nuevas opciones terapéuticas.
La Dra. Molina destacó que el futuro de la oncología apunta hacia herramientas cada vez más sofisticadas para detectar y monitorear la enfermedad.
Entre ellas se encuentran las biopsias líquidas, cuyo potencial podría contribuir a fortalecer las estrategias de detección temprana.
Asimismo, resaltó el papel creciente de la inteligencia artificial en el análisis de imágenes diagnósticas y en la identificación de hallazgos sospechosos que podrían pasar desapercibidos.
Según explicó, estas herramientas podrían ayudar a comparar estudios realizados a lo largo del tiempo y apoyar la identificación temprana de cambios relevantes en exámenes como las mamografías.
Otro de los retos actuales es comprender cómo evolucionan los tumores durante el tratamiento. La especialista explicó que algunos pacientes pueden desarrollar resistencia a terapias que inicialmente resultaban efectivas debido a cambios en la biología molecular del cáncer.
Por ello, el monitoreo molecular en tiempo real se perfila como una herramienta clave para identificar estos cambios y adaptar las estrategias terapéuticas cuando sea necesario.
"Nos estamos moviendo hacia una medicina más individualizada, más personalizada".
Finalmente, la especialista resumió la transformación que vive actualmente la oncología con un mensaje que refleja el objetivo de la medicina de precisión.
"Ya no tratamos solamente un tipo de cáncer. Tratamos la biología única de cada paciente y de cada tumor".