Cómo el estrés puede romper el corazón y simular un infarto: Síndrome de Takotsubo

Especialista en cardiología explica qué es la miocardiopatía por estrés, por qué se confunde con un infarto y cómo prevenirla

Laura Guio

    Cómo el estrés puede romper el corazón y simular un infarto: Síndrome de Takotsubo

    El corazón roto no es solo una metáfora. La medicina lo reconoce desde hace décadas bajo el nombre de síndrome de Takotsubo.

    Por ello, la revista Medicina y Salud Pública conversó con el doctor Alejandro Mariño, cardiólogo del Hospital Universitario San Ignacio de la Universidad Javeriana, sobre una condición que mezcla la cardiología con las emociones humanas más intensas: el síndrome de Takotsubo, conocido popularmente como el síndrome del corazón roto.

    De hecho, Takotsubo es una palabra tomada del japonés que designa una vasija tradicional usada para atrapar pulpos.  "Es una base estrecha y tiene la parte final abombada y redondeada, que es lo que se evalúa cuando tenemos estos pacientes", explicó el doctor Mariño. Esa forma particular es precisamente la que adopta el ventrículo izquierdo del corazón cuando se ve afectado por esta condición.

    También llamada miocardiopatía por estrés, esta entidad se define como una disfunción del ventrículo izquierdo desencadenada principalmente por factores estresantes. Lo que ocurre en las imágenes diagnósticas es visible y característico: "Hay un abalonamiento en las zonas apicales del ventrículo izquierdo, una disfunción contráctil predominantemente en estas áreas con una preservación más hacia los segmentos basales."

    No solo tristeza: El estrés positivo también rompe el corazón

    Uno de los aspectos más sorprendentes que destacó el especialista es que esta condición no se limita a experiencias dolorosas. 

    Si bien la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa o una situación de duelo figuran entre los desencadenantes más conocidos, el doctor Mariño aclaró que "también se puede generar por eventos emocionales positivos, generalmente de gran intensidad, como es el reencuentro con un familiar o incluso ganarse la lotería."

    A eso se suman causas físicas que muchas personas no asociarían con este diagnóstico. "Un proceso infeccioso, un trauma, posterior a una cirugía, también se pueden generar estos mecanismos de respuesta del sistema nervioso simpático que también pueden llevar a la presentación de esta entidad." 

    Incluso el estrés crónico tiene un lugar en la ecuación, pues según el cardiólogo representa "una forma de respuesta crónica mal adaptativa al estrés."

    El cerebro le habla al corazón: La fisiopatología

    Lo que ocurre dentro del cuerpo durante un episodio de Takotsubo ilustra de manera concreta la conexión entre la mente y el corazón.

     El doctor Mariño describió este mecanismo como "un ejemplo muy claro de una relación entre cerebro y corazón", en el que el sistema nervioso simpático, ante estímulos emocionales o físicos intensos, desencadena "una serie de liberación de mediadores, principalmente catecolaminas, que hacen que se estimule en gran medida estas zonas del corazón, generando cierto grado de toxicidad."

    Esta respuesta, sin embargo, no es igual en todas las personas. El especialista señaló que la reacción individual varía según el estímulo, la constitución de cada persona y la forma en que el organismo activa su respuesta al estrés

    Eso explica por qué "para algunas personas una situación emocional puede generar una manifestación neutra y para otras sí genera una manifestación mucho más intensa, no solamente a nivel emocional, sino también a nivel sistémico."

    Un diagnóstico que se construye por descarte

    Reconocer el síndrome de Takotsubo en urgencias no es sencillo, y el doctor Mariño fue enfático en señalar que sus manifestaciones clínicas "se asemejan al síndrome coronario agudo, a un infarto agudo de miocardio."

     El dolor torácico intenso, la dificultad para respirar, la falla cardíaca e incluso los cambios en el electrocardiograma y en los biomarcadores cardíacos pueden llevar a confundirlo con un infarto convencional.

    La diferencia clave aparece cuando el paciente es llevado a cateterismo. "En este caso no se demuestra realmente una obstrucción de las arterias coronarias, y eso es lo que caracteriza más como tal el diagnóstico de este síndrome." 

    Por eso, en la práctica clínica, "el diagnóstico termina siendo por descarte": primero se aborda como si fuera un infarto y sólo cuando las coronarias aparecen sin obstrucción, y las imágenes muestran la disfunción localizada del ventrículo izquierdo, se confirma el Takotsubo.

    La buena noticia es que, a diferencia del infarto, esta condición es en la mayoría de los casos reversible. "Generalmente suele ser reversible y en la mayoría de los casos lo es", afirmó el especialista, aclarando que la recuperación puede darse en días o semanas, aunque en algunos pacientes pueden quedar secuelas.

    ¿Cómo prevenirlo?

    Ante la pregunta sobre prevención, el doctor Mariño subrayó que no basta con evitar situaciones estresantes. "La prevención requiere un abordaje integral", que incluye no solo reconocer síntomas y factores de riesgo, sino también "toda esa parte conductual de modulación del estrés" y el trabajo sobre "cómo nosotros afrontamos de forma tanto física y psicológica nuestra respuesta al estrés."

    En cuanto a las señales de alarma que deben motivar una consulta médica urgente, el cardiólogo mencionó las palpitaciones, el dolor o la opresión en el pecho, la dificultad para respirar y "menor tolerancia a las actividades cotidianas que no generaban ningún tipo de dificultad respiratoria, pero que ahora se genere." Todos estos síntomas, advirtió, deben ser evaluados por un profesional para descartar complicaciones cardíacas.


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