La evaluación clínica reveló crecimiento tiroideo con nódulo palpable de 2.5 cm, función tiroidea conservada y antecedentes familiares de enfermedad tiroidea, hallazgos compatibles con un bocio multinodular eutiroideo probablemente asociado a predisposición genética y déficit crónico de yodo.

Paciente femenina de 48 años que acude a consulta de endocrinología por presentar aumento progresivo del volumen en la región anterior del cuello desde hace aproximadamente ocho meses. La paciente refiere que inicialmente notó una pequeña prominencia cervical que fue aumentando lentamente de tamaño con el paso de los meses. Actualmente manifiesta sensación de presión cervical constante y episodios ocasionales de disfagia para alimentos sólidos, especialmente al ingerir comidas abundantes. Niega dificultad respiratoria, cambios en la voz o dolor cervical.
La paciente también niega síntomas sistémicos como fiebre, pérdida de peso, sudoración excesiva o fatiga marcada. No refiere palpitaciones, nerviosismo, intolerancia al calor ni pérdida del apetito. Tampoco presenta estreñimiento, aumento de peso o intolerancia al frío, por lo que no hay manifestaciones clínicas claras de hipertiroidismo ni de hipotiroidismo.
Durante el interrogatorio se identifican antecedentes familiares importantes. La paciente refiere que su madre fue diagnosticada hace varios años con bocio multinodular, lo que sugiere predisposición genética para enfermedades tiroideas.
Además, la paciente vive desde su infancia en una zona con antecedentes de déficit de yodo, factor epidemiológico relevante en el desarrollo de bocio. El déficit de yodo provoca estimulación continua de la glándula tiroides, favoreciendo hipertrofia e hiperplasia glandular, lo que con el tiempo puede ocasionar formación de múltiples nódulos tiroideos.
No refiere antecedentes de enfermedades autoinmunes, radiación cervical, cirugías previas ni uso de medicamentos relacionados con alteraciones tiroideas.
Al examen físico general la paciente se encuentra consciente, orientada y en buenas condiciones generales.
Signos vitales:
- Presión arterial: 120/80 mmHg
- Frecuencia cardíaca: 82 latidos por minuto
- Frecuencia respiratoria: dentro de límites normales
- Temperatura corporal: afebril
A la inspección se observa aumento visible del volumen en la región cervical anterior, compatible con crecimiento tiroideo. Durante la deglución se aprecia ascenso de la masa cervical, hallazgo característico de lesiones dependientes de la glándula tiroides.
A la palpación se identifica tiroides aumentada de tamaño, de consistencia firme y superficie irregular. Se palpa un nódulo de aproximadamente 2.5 cm localizado en el lóbulo derecho. El nódulo es móvil, no doloroso y de bordes relativamente definidos.
No se palpan adenopatías cervicales ni supraclaviculares. La ausencia de ganglios linfáticos aumentados disminuye la sospecha de procesos malignos avanzados o infecciosos.
No se observan signos clínicos de hipertiroidismo como exoftalmos, temblor fino distal, piel caliente y húmeda, taquicardia e hiperactividad. Tampoco hay signos sugestivos de hipotiroidismo como piel seca, mixedema, bradicardia, edema facial o lentitud psicomotora.
Se solicita perfil tiroideo completo obteniéndose los siguientes resultados:
- TSH: dentro de valores normales.
- T4 libre: normal.
- Anticuerpos antitiroideos: negativos.
La normalidad de TSH y T4 libre indica que la función tiroidea está conservada, por lo que la paciente se encuentra en estado eutiroideo.
Los anticuerpos negativos hacen menos probable una etiología autoinmune como enfermedad de Graves o tiroiditis de Hashimoto.
Se solicita ecografía tiroidea para caracterizar adecuadamente el tamaño glandular y las características de los nódulos.
La ecografía es fundamental porque permite evaluar tamaño total de la glándula, número de nódulos, características ecográficas, vascularización, presencia de microcalcificaciones, bordes irregulares, contenido sólido o quístico y relación con estructuras vecinas.
Además, permite clasificar el nódulo mediante el sistema TI-RADS, utilizado para estimar riesgo de malignidad.
Paciente femenina de 48 años con aumento progresivo del tamaño tiroideo, nódulo palpable de 2.5 cm, función tiroidea normal y antecedentes familiares positivos, compatible con bocio multinodular eutiroideo, probablemente asociado a predisposición genética y déficit crónico de yodo.
El bocio multinodular se desarrolla por estimulación crónica de la glándula tiroides. Cuando existe deficiencia de yodo, el organismo intenta compensar aumentando la captación de yodo y estimulando el crecimiento tiroideo mediante elevación de factores tróficos locales.
Con el tiempo, la glándula desarrolla áreas de crecimiento irregular que forman nódulos. Algunos nódulos pueden crecer más que otros, produciendo deformidad cervical y síntomas compresivos.
Diagnósticos diferenciales
Entre los diagnósticos que deben considerarse se encuentran:
1. Adenoma tiroideo.
2. Quiste tiroideo.
3. Tiroiditis de Hashimoto.
4. Cáncer de tiroides.
5. Bocio difuso simple.
La punción aspiración con aguja fina (PAAF) está indicada si el nódulo presenta microcalcificaciones, bordes irregulares, hipervascularización, crecimiento rápido o tamaño significativo.
La gammagrafía tiroidea puede solicitarse si aparecen alteraciones hormonales para determinar si existen nódulos hiperfuncionantes o hipofuncionantes.
El manejo inicial será conservador debido a que la paciente mantiene función tiroidea normal y no presenta datos claros de malignidad.
El tratamiento incluye:
- Seguimiento por endocrinología.
- Control ecográfico periódico.
- Vigilancia del tamaño nodular.
- Educación nutricional sobre adecuada ingesta de yodo.
- Monitorización clínica de síntomas compresivos.
La cirugía podría considerarse si el bocio continúa aumentando de tamaño, aparece dificultad respiratoria, disfagia severa, sospecha de malignidad, compromiso estético importante o alteraciones funcionales tiroideas.
El pronóstico suele ser favorable cuando el bocio multinodular es benigno y eutiroideo. Sin embargo, requiere seguimiento continuo debido a que algunos nódulos pueden crecer progresivamente o desarrollar cambios sospechosos con el tiempo.