El Dr. Rafael Martín, dermatólogo, explicó que la dermatitis atópica es un trastorno inmunológico frecuente que suele comenzar en los primeros meses de vida y que, en sus formas más graves, puede afectar el sueño, la salud mental y la calidad de vida tanto de los pacientes como de sus cuidadores.

Aunque muchas personas la asocian con piel sensible o resequedad persistente, la dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica que puede tener un impacto significativo en la vida diaria. Según el doctor Rafael Martín, dermatólogo y catedrático del Departamento de Dermatología del Recinto de Ciencias Médicas, en entrevista con la Revista de Medicina y Salud Pública, se trata de una de las condiciones inflamatorias más comunes de la piel y puede presentarse desde los primeros meses de vida.
La dermatitis atópica es una enfermedad influenciada por factores genéticos y ambientales que afecta aproximadamente al 10% de la población. De acuerdo con el especialista, suele iniciar durante la infancia y sus manifestaciones cambian a medida que el paciente crece, pasando por la niñez, la adolescencia y la adultez.
Aunque la mayoría de los casos son leves, Martín advirtió que un porcentaje importante de pacientes puede desarrollar formas más complejas de la enfermedad.
"Un número significativo que puede ser hasta 30 o 40 por ciento de la población puede padecer esta enfermedad siendo moderada o severa", explicó.
El especialista enfatizó que la dermatitis atópica no solo provoca lesiones cutáneas, sino que también puede afectar profundamente el bienestar físico y emocional de quienes la padecen.
Uno de los síntomas más incapacitantes es el picor, que describió como el principal factor que deteriora la calidad de vida de los pacientes. La alteración del sueño, tanto de los afectados como de sus cuidadores, especialmente en el caso de los niños, es una de las consecuencias más frecuentes.
Según el Dr. Martín, la enfermedad puede generar problemas importantes de salud mental y afectar el funcionamiento diario de las personas que viven con formas moderadas o severas de la condición.
El dermatólogo explicó que la dermatitis atópica se caracteriza por una alteración de la barrera cutánea, encargada de proteger al organismo frente a agentes externos.
"La barrera cutánea, que es lo que nos protege del exterior, de las bacterias y los virus, está rota", señaló.
Como consecuencia, los pacientes pueden presentar un mayor riesgo de infecciones, ya que bacterias y virus pueden penetrar con mayor facilidad a través de la piel afectada. Además, indicó que estas personas tienen una mayor predisposición a desarrollar dermatitis de contacto por exposición a sustancias presentes en su entorno cotidiano o laboral.
Al momento de evaluar la severidad de la dermatitis atópica, los especialistas consideran varios factores. Entre ellos se encuentran la extensión de las lesiones, la intensidad del picor, la presencia de dolor y el impacto sobre el sueño y el estado emocional.
Martín explicó que los casos localizados suelen manejarse con tratamientos tópicos. Sin embargo, cuando la enfermedad se extiende a más áreas del cuerpo y el picor se vuelve intenso, puede ser necesario recurrir a terapias más avanzadas.
El especialista destacó que el tratamiento de la dermatitis atópica ha experimentado avances importantes en los últimos años.
Mientras que anteriormente las opciones terapéuticas eran más limitadas y podían asociarse a efectos secundarios significativos, actualmente existen medicamentos innovadores que han mejorado considerablemente el control de la enfermedad.
"Hoy en día tenemos estas medicinas que en general son sumamente seguras y han traído un cambio tan significativo en el manejo de estos pacientes", afirmó.
Además, aseguró que actualmente es poco frecuente encontrar pacientes que no respondan a alguna de las alternativas terapéuticas disponibles, siempre que se realice una evaluación adecuada del historial clínico y de los tratamientos previamente utilizados.