Muchos cánceres ginecológicos se diagnostican tarde porque en etapas iniciales casi no presentan síntomas, por lo que los chequeos ginecológicos periódicos son esenciales para detectarlos a tiempo.

En marzo cobra especial relevancia visibilizar la salud femenina, ya que históricamente las mujeres priorizan el cuidado de sus familias y laborales, dejando su bienestar en último lugar.
Esta "tendencia" cultural y social genera diagnósticos tardíos de enfermedades prevenibles, como los cánceres ginecológicos, que podrían combatirse con chequeos regulares. Por eso, eventos como el conversatorio "Vive Mujer" son vitales: impulsan campañas de concientización y hacen un llamado urgente a que las mujeres se prioricen, consulten oportunamente y adopten hábitos saludables para una vida plena.
El encuentro, organizado por el Hospital Universitario San Ignacio y la Universidad Javeriana en Bogotá, reunió a especialistas en ginecología y salud pública para discutir retos en prevención, diagnóstico temprano y bienestar integral femenino.
Se enfatizó la actividad física y su impacto a nivel hormonal, hábitos saludables y detección oportuna de enfermedades ginecológicas. La Revista Medicina y Salud Pública estuvo allí a través de la periodista Katherine Ardila, quién dialogó con la doctora Carolina Morante Caicedo, ginecóloga oncóloga del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario San Ignacio, formada en el Instituto Nacional de Cancerología.
"Los cánceres ginecológicos afectan los órganos reproductivos femeninos: útero, cuello uterino, ovarios, trompas de Falopio, vulva y vagina", explicó la doctora Morante.
Se originan cuando "una célula crece de forma anormal, supera barreras inmunológicas y tisulares, e infiltra tejidos". Estos tumores son los más comunes en consultas oncológicas ginecológicas en Colombia.
Uno de los desafíos en la detección temprana es que el cáncer no suele dar síntomas evidentes en etapas iniciales. La doctora Morante identificó las principales señales de alerta según el tipo de tumor.
Sobre el cáncer de ovario, advirtió que "es un dolor de cabeza porque en la mayoría de casos lo diagnosticamos tarde. Los síntomas son muy específicos como distensión abdominal, constipación. A veces las mujeres consultan y las diagnostican con el síndrome de intestino irritable. Entonces, no es tan claro como una manifestación puntual".
En cuanto al cáncer de endometrio, que se origina en el tejido interno del útero, la especialista destacó una ventaja importante para su detección. "En este, la ventaja que tenemos es que en la mayoría de ocasiones se presentan mujeres que están en la postmenopausia".
Explicó que, "eso quiere decir que las mujeres ya completaron un año sin sangrado y que cuando están en estas edades, por alguna razón ellas empiezan a sangrar y este es nuestro gran síntoma de alarma en el cual nosotros tenemos que buscar activamente que no esté o que ese sangrado no sea secundario a un cáncer".
Asimismo, tenemos el cáncer de cuello uterino, que son los tres más importantes en nuestro país. La especialista explicó que "el cáncer de cuello uterino se asocia a muchos factores de riesgo, por ejemplo, el tabaquismo, el inicio de vida sexual a edades tempranas, tener muchos embarazos".
Mencionó que uno de los factores protectores más importantes es la vacunación contra el virus del papiloma humano, así como el control de otras infecciones de transmisión sexual.
Además, aclaró que "El cáncer no da un síntoma como tal. Muchas veces cuando las mujeres tienen un sangrado, problemas para orinar o algún tipo de retención, estamos hablando del cáncer ya en etapas más avanzadas", advirtió.
Por ello, enfatizó que "lo importante en este tumor es la tamización temprana para detectar las lesiones precancerosas a tiempo y tratarlas de forma oportuna".
En etapas iniciales, el tratamiento es quirúrgico y curativo; en avanzadas, requiere quimioterapia o radioterapia agresivas. Cada caso se individualiza según el tumor, estadio y perfil molecular: "Tratamos distinto el cáncer de cuello uterino que el de ovario o endometrio", precisó la especialista. Estudios genéticos e inmunohistoquímicos permiten predecir agresividad y personalizar terapias.
Cada tumor tiene riesgos específicos: hábitos sexuales para cuello uterino, genética para ovario y obesidad para endometrio. La vacunación contra el VPH y el control de infecciones son protectores clave. La doctora instó a chequeos anuales ginecológicos y autoconocimiento corporal para detectar cambios tempranos.
Para cerrar, la doctora Morante envió un mensaje contundente a las mujeres en su mes. "La mujer debe sentirse orgullosa de ser mujer, pero asimismo debe cuidarse y buscar su bienestar. La mujer no puede apartarse de los chequeos anuales de ginecología y es muy importante que conozca su cuerpo para saber en qué momento debe consultar de forma temprana".
Finalmente, recordó que en las instituciones de salud hay equipos preparados para atender a las pacientes. "Tenemos todos los servicios, ya sea de ginecología como ginecología oncológica, para darle la mejor consulta, un diagnóstico oportuno a los pacientes y garantizar que ya sigan llevando su vida como la quieren vivir".
Así pues, la prevención, la educación y los chequeos regulares son las mejores herramientas que tenemos para enfrentar los cánceres ginecológicos y garantizar una mejor calidad de vida a las mujeres.