Después de los 35 años el riesgo de preeclampsia, diabetes gestacional y pérdida del embarazo aumentaría

Especialista explicó los cambios reproductivos que enfrentan las mujeres que deciden ser madres después de la barrera de los 35 años.

Laura Guio

    Después de los 35 años el riesgo de preeclampsia, diabetes gestacional y pérdida del embarazo aumentaría

    La maternidad tardía es hoy una realidad creciente en Colombia. Cada vez más mujeres llegan a la consulta de fertilidad después de los 35 años, y los datos del DANE confirman la tendencia: la tasa de natalidad en el país ha caído a 1,26 hijos por mujer, cifra que sigue descendiendo. 

    Para el doctor Germán García, ginecólogo obstetra, especialista en fertilidad humana, detrás de este fenómeno hay un cambio profundo en las prioridades de las mujeres colombianas.

    El empoderamiento femenino y la postergación de la maternidad

    "La mujer tiene un mayor empoderamiento en cuanto a esta situación. La mujer primero se prepara, primero hace unos logros, primero hace un pregrado, después quiere algo más, una especialización, una maestría, un doctorado. Y eso ha hecho que posterguen la maternidad", explicó el médico durante la entrevista.

    Este cambio cultural, que García sitúa en los últimos quince años, contrasta con el patrón de generaciones anteriores, en las que el rol reproductivo era prioritario desde temprana edad. Hoy, las parejas también transformaron su dinámica: primero conviven, viajan y consolidan proyectos antes de pensar en tener hijos.

    Qué cambia en el cuerpo después de los 35

    Desde el punto de vista médico, los 35 años representan un punto de inflexión. Según García, a partir de esa edad la cantidad de óvulos disponibles cae de forma más marcada y su calidad se deteriora, lo que se traduce en menor probabilidad de embarazo y mayor riesgo de que el bebé nazca con alguna condición especial.

    Los embarazos a partir de los 36 años se consideran hoy de alto riesgo, una categoría que antes comenzaba a los 40. "Existe mayor riesgo de tener complicaciones obstétricas. Las pacientes tienen mayor riesgo de tener trastornos hipertensivos del embarazo como preeclampsia, existe mayor riesgo de diabetes gestacional", detalló el especialista.

    Cuándo consultar y qué señales atender

    García fue enfático en que la infertilidad debe hablarse abiertamente y que existen señales de alerta claras. En mujeres menores de 35 años, la recomendación es consultar si después de un año de búsqueda no se ha logrado el embarazo. En mayores de 35, ese plazo se reduce a seis meses. "No es normal que una pareja joven no logre un embarazo después de un año", advirtió.

    El médico también aclaró que la edad cronológica y la edad ovárica no siempre coinciden. Una mujer puede verse y sentirse joven, pero los ovarios envejecen de manera inevitable. "Después de los treinta y cinco años, nosotros ya sabemos que la calidad de los óvulos no es muy buena, y después de los cuarenta años esa calidad ovocitaria empeora", señaló.

    Congelar óvulos, una opción antes de los 35

    Para las mujeres que desean postergar la maternidad sin renunciar a ella, la vitrificación de óvulos se presenta como una alternativa respaldada por la medicina reproductiva. El procedimiento consiste en captar y conservar los óvulos a una edad temprana, preservando su calidad para un uso futuro. "Es una muy buena oportunidad que tienen las mujeres de congelar sus óvulos sin congelar sus sueños", resumió García.

    La ventana ideal para hacerlo es antes de los 35 años, aunque puede extenderse hasta los 36 o 37 en algunos casos.

    Hábitos que sí marcan la diferencia

    El especialista subrayó que, si bien la edad es un factor no modificable, existen hábitos que influyen directamente en la fertilidad. El ejercicio, el sueño adecuado, una dieta equilibrada como la mediterránea y evitar el tabaco y el alcohol contribuyen a preservar la calidad ovocitaria.

     "El cigarrillo está asociado a disminución en la cantidad y en la calidad de los óvulos y todos los malos hábitos en algún momento van a tener impacto negativo", advirtió. El sueño, en particular, favorece la producción de melatonina, hormona que mejora la calidad de los óvulos.

    La ciencia al servicio de la maternidad tardía

    Para mujeres mayores de 40 años que desean concebir, la medicina reproductiva ofrece herramientas como el diagnóstico genético preimplantacional, que permite biopsiar embriones en el laboratorio para identificar los más sanos antes de la transferencia, y la donación de óvulos en casos de edad más avanzada.

     "Estamos del lado de sus sueños", afirmó el Dr. García, quien insistió en que el objetivo siempre es lograr "un hijo vivo, sano y en casa".

    La fertilidad masculina, aclaró el médico, tampoco es inmune al paso del tiempo: después de los 40 años la calidad del esperma disminuye, y pasados los 50 aumenta el riesgo de hijos con condiciones del espectro autista.


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