Ensayo clínico muestra que un probiótico multicepa reduciría la recurrencia de la vaginosis bacteriana

Investigadores de Estados Unidos y Sudáfrica encontraron que un tratamiento breve con múltiples cepas de Lactobacillus crispatus ayudó a restaurar las bacterias protectoras de la vagina y disminuyó significativamente la reaparición de la vaginosis bacteriana, una afección que afecta a cerca del 30% de las mujeres en el mundo.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Ensayo clínico muestra que un probiótico multicepa reduciría la recurrencia de la vaginosis bacteriana

    La vaginosis bacteriana es una alteración del microbioma vaginal, el conjunto de microorganismos que habitan la vagina. A nivel mundial afecta aproximadamente al 30% de las mujeres y puede provocar flujo vaginal, mal olor e irritación. Además, se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro, infección por VIH y crecimiento celular anormal en el cuello uterino. Aunque los antibióticos ofrecen alivio sintomático a corto plazo, hasta el 60% de las pacientes vuelve a presentar la enfermedad en los seis meses posteriores al tratamiento.

    ¿Por qué la vaginosis bacteriana vuelve una y otra vez?

    Un equipo internacional de expertos del Mass General Brigham, el Centro para el Programa de Investigación del Sida en Sudáfrica (CAPRISA) y el Consorcio de Investigación del Microbioma Vaginal buscó responder esta pregunta mediante un ensayo clínico aleatorizado de fase 1 realizado en mujeres de Estados Unidos y Sudáfrica.

    Según explicó la investigadora principal, Caroline Mitchell, durante décadas los tratamientos se han enfocado en eliminar la infección, pero no en restaurar las bacterias beneficiosas que mantienen protegido el entorno vaginal.

    "La vaginosis bacteriana se asocia no solo con síntomas molestos e incapacitantes, sino también con malos resultados en la salud reproductiva", señaló la especialista. "Queríamos comprobar si podíamos repoblar ese entorno con bacterias protectoras y ayudar al cuerpo a mantenerse sano por sí mismo".

    Los investigadores explican que, después del tratamiento con antibióticos, muy pocas mujeres logran recuperar una microbiota vaginal óptima dominada por Lactobacillus crispatus, una bacteria considerada clave para mantener la salud vaginal.

    Un tratamiento con múltiples cepas de bacterias beneficiosas

    Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica Cell Host & Microbe.

    Los científicos desarrollaron un nuevo producto biofarmacéutico vivo que contiene múltiples cepas de Lactobacillus crispatus. La estrategia surgió después de que ensayos clínicos previos de fase 2 con un tratamiento de una sola cepa lograran reducir las recurrencias durante 12 semanas, aunque las bacterias beneficiosas no consiguieran mantenerse en más de la mitad de las participantes.

    El ensayo VIBRANT incluyó a 90 mujeres de Vulindlela, en Sudáfrica, y Boston, en Estados Unidos. Todas recibieron antibióticos y posteriormente uno de tres tratamientos durante siete días: comprimidos placebo, comprimidos con seis cepas o comprimidos con quince cepas. Dependiendo del grupo asignado, los comprimidos contenían diferentes cantidades de bacterias probióticas y placebo.

    Dos de cada tres mujeres recuperaron bacterias protectoras

    Mediante técnicas de secuenciación genética, los investigadores analizaron semanalmente durante cinco semanas la presencia de bacterias beneficiosas en la vagina.

    Los resultados mostraron que el 66% de las participantes presentó la bacteria protectora Lactobacillus crispatus en la microbiota vaginal durante las primeras cinco semanas. Además, casi la mitad de estas mujeres mantenía la bacteria en el seguimiento realizado a las 12 semanas, incluso cuando algunas habían recibido únicamente tres días de tratamiento activo.

    Menor riesgo de recurrencia

    Las participantes que presentaban bacterias protectoras a las cinco semanas tuvieron una probabilidad significativamente menor de volver a desarrollar vaginosis bacteriana durante el período de estudio.

    Para los investigadores, estos resultados respaldan el potencial de las terapias dirigidas a restaurar las bacterias beneficiosas de la vagina, en lugar de centrarse únicamente en eliminar las asociadas a la infección.

    Posibles implicaciones para la salud femenina

    Los investigadores también destacan que la vaginosis bacteriana se ha relacionado con un mayor riesgo de adquirir VIH. En este contexto, expertos de CAPRISA consideran que los resultados del ensayo ofrecen una base prometedora para desarrollar futuras estrategias orientadas a abordar uno de los factores biológicos asociados con ese riesgo en las mujeres.

    El equipo planea ahora realizar nuevos estudios para optimizar el tratamiento antes de avanzar hacia ensayos clínicos de mayor escala con el objetivo de obtener la aprobación de la FDA para los bioterapéuticos vaginales vivos destinados a prevenir la recurrencia de la vaginosis bacteriana.

    Más allá de sus posibles aplicaciones clínicas, los investigadores consideran que el estudio aporta información valiosa sobre el funcionamiento del microbioma vaginal y los factores que favorecen la colonización y permanencia de bacterias beneficiosas en este entorno.

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