Su mayor inspiración fue su madre, quien le inculcó la idea de que no existen límites para alcanzar las metas, impulsándola a seguir una carrera científica y a perseverar en el mundo de la medicina.

Detrás de cada gran médica hay una historia de inspiración temprana, y en el caso de la Dra. Maryknoll de la Paz, hematóloga oncóloga de Caribbean Cancer Care Services, esa historia tiene dos características fundamentales: su fascinación por lo invisible a simple vista y el ejemplo de su madre.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la especialista compartió con la Revista Medicina y Salud Pública el recorrido que la llevó a convertir su curiosidad infantil en una herramienta para sanar vidas.
Desde muy joven, la doctora sintió una atracción especial por lo que no se ve a simple vista, por los misterios que esconden las células y los tejidos. "A mí me gusta mucho la histología, me gusta más allá de lo que se ve en el ojo por encima, me gusta ver por qué surgen las cosas, me gusta ver las células debajo del microscopio", expresó con pasión.
Ahora bien, su pasión por la ciencia no terminaba en el microscopio. La Dra. de La Paz también sentía una profunda necesidad de conectar con las personas, de mirarlas a los ojos y acompañarlas en los momentos más difíciles. Fue así como descubrió que la hematología-oncología le ofrecía justamente eso: el espacio donde la ciencia y la sensibilidad humana podían encontrarse.
"Esta especialidad siempre tiene una combinación de hablar con los pacientes, que me gusta mucho, que se sientan en confianza cuando están en entrevista conmigo en la oficina y también me gusta la patología. Encontré la mejor combinación en la hematología-oncología porque es una parte de ver esa célula debajo del microscopio, más en hematología y a la misma vez hablo con los pacientes, de sus diagnósticos, sus preocupaciones", explicó.
Lo que sí es cierto es que detrás de cada logro profesional hay una figura que ilumina el camino. En su caso, esa figura es su madre, quien sembró en ella la semilla de la perseverancia.
"Siempre mi mamá me inspiró a que no hay límites en lo que uno se proponga hacer. Y siempre fui curiosa de ver qué tenía el cuerpo humano por dentro. Y pues esa ha sido mi mayor inspiración y es un reto y me siento bien satisfecha cuando un paciente logra una remisión o se siente mejor por una intervención que yo hice", afirmó con orgullo.
Al reflexionar sobre los obstáculos que ha enfrentado como mujer en una especialidad tradicionalmente dominada por hombres, la doctora fue clara: las barreras no estuvieron donde algunos podrían imaginarlas.
"En cuanto al desafío para esta profesión por ser mujer, es más bien en lugares donde esta especialización está dominada por hombres. Pero realmente, les soy bien sincera, no tuve problemas por el hecho de ser mujer y poder tener la oportunidad de tener las becas que necesitaba, poder estudiar medicina, los préstamos estudiantiles que podemos obtener, que realmente no hubo ningún límite que me restringiera de poder seguir la profesión que quería", aseguró.
De igual forma, la especialista destacó que el verdadero desafío en oncología no está en el género, sino en la forma de comunicar. "Esto es una especialidad donde hay que ser bien cuidadoso de cómo se dicen las cosas, porque muchas veces no es ni lo que se dice, es cómo se dice. Hay que tener mucha empatía, ponerse en el lugar del paciente y realmente siempre esa sensibilidad con las personas y de ayudar a los demás, lo aprendí de mi mamá y mi papá también, pero mayormente mi mamá", reflexionó.
Para la Dra. de La Paz, la mayor satisfacción no llega en forma de reconocimientos o remuneración económica. Llega cuando la ciencia y el corazón se encuentran en un resultado.
"Es algo que me llena mucho. Es algo que me da mucha satisfacción ver cuando hay algo positivo en un paciente que se siente mejor. Que un tumor se va, o cuando veo un PET-CT scan negativo, cuando había hasta metástasis y lo veo completamente negativo. Para mí eso es una gran alegría. Más allá de lo que puede ser la remuneración económica, simplemente tener ese MD después de mi nombre es realmente es algo bien satisfactorio", confesó con emoción.
Para cerrar, la Dra. Maryknoll de La Paz quiso enviar un mensaje a quienes sueñan con seguir sus pasos. Un mensaje sencillo, pero que engloba su filosofía de vida. "Pues a las niñas y a los niños que quieren seguir el mundo científico, les gusta la medicina, la ciencia, que los sigan. No, no piensen en los años. Ustedes sigan, sigan, sigan. Si a uno le gusta de verdad, lo va a hacer con amor, no le va a disgustar y va a seguir adelante siguiendo estudiando", sentenció con entusiasmo.
Así pues, la historia de la Dra. de La Paz no es solo la de una científica exitosa. Es la de una mujer que supo combinar su pasión por lo microscópico con una sensibilidad humana, que aprendió de su madre que no hay límites para quien persevera, y que cada día encuentra en sus pacientes la motivación para seguir adelante.