Un barco con 147 personas a bordo llegará a Canarias tras registrar varios fallecimientos por la cepa Andes del hantavirus, la única variante conocida capaz de transmitirse entre humanos.

Un crucero procedente del Atlántico Sur, actualmente en Cabo Verde, se convirtió en el escenario de un brote de hantavirus que ya ha cobrado varias vidas.
España ha anunciado que recibirá la embarcación en las islas Canarias para atender a los pasajeros que aún no presentan síntomas. El episodio ha generado una oleada de dudas y desinformación sobre una enfermedad que, aunque conocida desde hace décadas, sigue siendo poco comprendida por el público general.
El hantavirus es un conjunto de virus transmitidos de roedores o murciélagos a humanos a través del contacto con orina, saliva o excrementos infectados, es decir, mediante contagio zoonótico. No se trata de un patógeno nuevo ni emergente.
Afecta fundamentalmente a roedores, aunque también a murciélagos, y en los animales puede producir una infección persistente y a veces asintomática, aunque estos son capaces de transmitirla a personas.
El número total de variantes conocidas ronda las 40, pero solo unas 25 afectan al ser humano. Según ha confirmado la Organización Mundial de la Salud, el causante del brote es la cepa Andes, endémica en el cono sur y la única de todos los hantavirus donde se ha reportado transmisión entre personas.
El mecanismo más frecuente de contagio en humanos es la inhalación de aerosoles formados a partir de las heces de animales infectados en el medioambiente. Al inhalar esas pequeñas partículas, el virus entra por vía respiratoria y puede afectar en algunos casos al pulmón y en otros al riñón.
Aunque la cepa Andes puede contagiarse entre personas, los expertos advierten que las condiciones para ello son bastante específicas. Se requiere un contacto íntimo y prolongado, en el entorno familiar o en la atención sanitaria sin las precauciones necesarias.
Ambas variantes del hantavirus, tanto la que afecta al pulmón como la que afecta al riñón, producen una fiebre hemorrágica vírica, además de síntomas generales como malestar, dolores musculares y cansancio. El virus puede avanzar rápidamente tras un período de incubación de entre una y dos semanas, y evolucionar hacia un cuadro respiratorio grave cuya causa de muerte suele ser la parada cardiorrespiratoria.
El tratamiento es fundamentalmente sintomático, ya que no existe un antivírico específico ni una vacuna disponible frente a esta infección.
Pese a la alarma generada, los expertos consultados son categóricos: no existe riesgo de epidemia ni de pandemia, dado que la transmisión de persona a persona es difícil. A diferencia de la covid, el hantavirus no se transmite por vía respiratoria de forma pasiva.
Este es un virus muy fácil de controlar con medidas epidemiológicas sencillas: si se aplica un protocolo razonable, el riesgo es mínimo.