La Unidad de Manejo y Control del Asma destacó la importancia del Registro Escolar de Asma y de los planes de acción individualizados para prevenir emergencias, mejorar el control de la enfermedad y reducir complicaciones evitables en la población pediátrica.

El asma continúa representando un importante desafío de salud pública en Puerto Rico. Así lo advirtió la Dra. Estefanía Ayala Alvarado, epidemióloga de la Unidad de Manejo y Control del Asma, en entrevista con la revista Medicina y Salud Pública, durante el Encuentro de Enfermeros Escolares de Puerto Rico "A todo pulmón, manejo del asma escolar", donde señaló que uno de cada siete niños en la isla vive con esta condición respiratoria.
Según Ayala Alvarado, la prevalencia del asma pediátrica en Puerto Rico se mantiene entre las más elevadas de todos los territorios de Estados Unidos y del territorio continental estadounidense.
La especialista explicó que la región de Arecibo ha presentado históricamente una de las mayores prevalencias de asma infantil, aunque todavía no existe una causa específica identificada. Entre los factores que podrían influir se encuentran elementos ambientales, genéticos, la alimentación y la calidad del sueño.
"El asma es una enfermedad multifactorial", indicó la epidemióloga, al señalar que diversos estudios sugieren que los factores ambientales podrían tener una influencia importante en estas cifras.
Para fortalecer la atención de los estudiantes con esta condición, el Departamento de Salud desarrolló el Registro Escolar de Asma, una iniciativa que recopila información de alumnos diagnosticados tanto en escuelas públicas como privadas.
Además de identificar a los estudiantes con asma, el sistema incluye información sobre sus planes de acción, lo que permite a las autoridades sanitarias orientar programas educativos, desarrollar intervenciones y dirigir recursos hacia las comunidades con mayores necesidades.
La epidemióloga destacó que estos datos son fundamentales para diseñar estrategias de prevención y mejorar el manejo de la enfermedad en el entorno escolar.
Ayala Alvarado subrayó que cada estudiante con asma debe contar con un plan de acción actualizado dentro de la institución educativa.
Este documento permite al personal docente y a los enfermeros escolares identificar el estado del paciente, reconocer síntomas y actuar de acuerdo con el nivel de control de la enfermedad, ya sea en una situación estable o durante una crisis aguda que requiera intervención inmediata.
Asimismo, recordó que el plan debe actualizarse cada año o cada vez que se produzcan cambios en el tratamiento médico del menor, para garantizar que la información disponible en la escuela refleje su condición actual.
La especialista enfatizó que el control adecuado del asma requiere una participación conjunta de las familias, los profesionales de salud y la comunidad educativa.
Explicó que el manejo de la enfermedad no se limita a un único escenario, sino que debe mantenerse de forma coordinada en el hogar, las clínicas y las escuelas, con una comunicación constante entre todos los actores involucrados.
"Cada sector es una pieza fundamental" en el manejo integral del estudiante con asma, afirmó.
Durante su intervención, Ayala Alvarado también llamó la atención sobre la tendencia a normalizar síntomas persistentes asociados al asma.
La experta señaló que situaciones como dormir mal debido a la enfermedad o faltar frecuentemente a clases por episodios respiratorios no deben considerarse normales, ya que reflejan una falta de control de la condición.
Además, recordó que las muertes asociadas al asma son, en su mayoría, prevenibles cuando la enfermedad recibe un manejo adecuado y existe adherencia al tratamiento.
Por ello, insistió en la necesidad de fortalecer la educación de estudiantes, familias y comunidades, con el objetivo de que los niños puedan controlar mejor su condición y participar plenamente en sus actividades académicas y cotidianas sin que el asma se convierta en una limitación.