Tres equipos financiados por una agencia federal presentan tratamientos que, probados en animales, regeneran tejido articular. Deben iniciar ensayos clínicos en humanos en un plazo de 18 meses.

Una agencia federal estadounidense de reciente creación, la Advanced Research Projects Agency for Health (ARPA-H), anunció que tres de sus equipos de investigación han dado pasos decisivos hacia la cura de la artrosis, la enfermedad degenerativa de las articulaciones que afecta a 32 millones de personas en Estados Unidos.
Los avances, probados hasta ahora solo en animales, incluyen inyecciones que regeneran cartílago y hueso, así como una rodilla artificial capaz de reconstruirse completamente.
La agencia, creada a imagen del programa de defensa DARPA —que impulsó tecnologías como internet, el GPS y los drones autónomos—, exige a sus equipos no solo publicar resultados, sino llevar sus soluciones hasta el mercado. Los contratos obligan a comenzar pruebas en pacientes humanos en un plazo máximo de 18 meses.
El equipo de ingenieros biomédicos Clark Hung y Nadeen Chahine, de la Universidad de Columbia, desarrolló una articulación artificial fabricada con una estructura impresa en 3D que se rellena con células de hueso y cartílago. Mientras esas células proliferan y forman tejido sano, el andamiaje se disuelve gradualmente en aproximadamente un año.
Las células pueden obtenerse de la grasa abdominal del propio paciente —transformándose mediante modificadores biológicos en un proceso de un mes— o de bancos de células donadas, que en los experimentos no desencadenaron respuesta inmunitaria. El equipo ya probó la rodilla en cadáveres con robótica para simular el movimiento al caminar. Su contrato con ARPA-H asciende a poco más de 42 millones de dólares.
En la Universidad de Duke, el cirujano ortopédico Benjamin Alman apostó por estimular las propias células del paciente. Su equipo desarrolló tres tratamientos: una inyección que estimula el crecimiento del cartílago, otra que remodela el hueso engrosado, y una infusión capaz de tratar varias articulaciones simultáneamente.
Los tres funcionaron en ratones. "Tendemos a ser muy escépticos, pero estos resultados nos sorprendieron", admitió el investigador.
La ingeniera Stephanie Bryant, de la Universidad de Colorado en Boulder, identificó un medicamento ya aprobado y desarrolló una formulación que lo libera de forma gradual durante meses, con el objetivo de regenerar tejido con una sola inyección.
En conejos con rotura de ligamento cruzado anterior, la rodilla se recuperó completamente en dos meses. Para casos avanzados, el equipo también diseñó una mezcla de proteínas que, al inyectarse, atrae células progenitoras del hueso para reconstruir el cartílago perdido: en tres meses, todos los conejos tratados mostraron cartílago sano en lugar del material inyectado.
El doctor Scott Rodeo, del Hospital for Special Surgery de Nueva York, calificó los avances de "enormemente prometedores". "Todo lo que tenemos actualmente solo alivia síntomas. Regenerar cartílago y hueso sería un cambio de paradigma", afirmó.
ARPA-H impone condiciones a sus financiados: más de la mitad de los participantes en ensayos clínicos deben ser mujeres, deben incluirse comunidades nativas americanas y nativas de Alaska, y si el tratamiento llega al mercado, su precio no podrá superar el 25 % del costo del tratamiento estándar actual.