Experta advierte que las brechas en la comunicación entre profesionales de la salud y pacientes con enfermedades crónicas son una causa directa de la falta de adherencia al tratamiento.

En el marco de la décima conferencia anual del Plan a la Acción, la doctora Beatriz Quiñones Vallejo, presidenta de Health Communication Gallery, conversó con la revista Medicina y Salud Pública sobre uno de los mayores errores del sistema de salud es subestimar el poder de la comunicación.
Según la especialista, los profesionales actúan con prisa, guiados por juicios y prejuicios, sin detenerse a evaluar qué nivel de conocimiento trae la persona al consultorio.
"Nosotros en muchas ocasiones, como profesionales de la salud, despachamos los procesos de comunicación porque tenemos prisa. No nos tomamos el tiempo de mirar qué es la información que tiene esta persona versus desde donde yo le hablo", explicó la Dra. Quiñones.
Para la experta, ese descuido genera brechas comunicacionales que afectan directamente a quienes viven con múltiples enfermedades crónicas: personas que llegan a casa, se paran frente a la mesa con cinco medicamentos distintos y no saben cómo comenzar.
La doctora propone una herramienta simple pero poderosa: al final de cada consulta, el profesional de salud debe tomarse apenas 60 segundos para verificar que el paciente comprendió el mensaje. No para juzgar su inteligencia, sino para evaluar la propia capacidad de transmitir información.
"Tómate 60 segundos solamente para mirar la comprensión que esa paciente, que este cliente tuvo de lo que tú le estabas diciendo. No para mirar si es inteligente y no para juzgar, sino para mirar cómo yo transmití la información."
La experta ilustra con un ejemplo concreto cómo simplificar una indicación médica: en lugar de dar cinco recomendaciones simultáneas, el profesional debe identificar la acción prioritaria y traducirla en tres oraciones que el paciente pueda repetir. Hablarle de poner el vaso de agua al lado de la cama, levantarse, tomar el medicamento y desayunar.
Uno de los problemas estructurales que identificó Quiñones Vallejo es la falta de un lenguaje compartido entre los distintos actores que rodean al paciente crónico: médicos, personal de farmacia, manejadores de gastos, trabajadores comunitarios.
Cada uno habla desde su propio vocabulario, generando confusión en quien debe seguir el tratamiento. "Nosotros damos por sentado que un paciente sabe lo que es un CDC, que sabe lo que es edema, que sabe lo que es cirrosis, y eso no necesariamente es así. Nosotros debemos hablar en un lenguaje de sexto grado. Yo siempre digo, bájalo un poco más."
Recordó que nueve de cada diez personas no comprenden los mensajes de salud, y que esa cifra incluye a los propios profesionales cuando reciben un diagnóstico inesperado bajo presión o con determinantes sociales adversos.
El mensaje central de la especialista apuntó a una idea que, según advirtió, puede sonar fuerte: cada conversación entre un profesional y un paciente es un acto de política pública. Por eso, la comunicación consciente no es un detalle secundario, sino el mecanismo que traduce los planes de acción en cambios reales en la salud de la población.
"Cada vez que hay una conversación entre un profesional y un paciente o un cliente, estás haciendo política pública en acción. Y nosotros tenemos que ejercer una comunicación consciente, cada uno de nosotros, porque en muchas ocasiones nos quejamos del sistema y cada uno de nosotros es el sistema."
La doctora Quiñones Vallejo también llamó al gremio de la salud a ocupar con mayor presencia los medios de comunicación y las redes sociales, advirtiendo que cuando los profesionales no llenan esos espacios, lo hacen personas sin información correcta, que terminan confundiendo a los pacientes.