Un epidemiólogo advierte que tres de cada cuatro enfermedades infecciosas que afectan al ser humano provienen de animales, y que el cambio climático está acelerando la aparición de nuevas epidemias.

En el marco de la semana Mundial de la Salud, el doctor Juan Carlos Orengo Valverde, médico epidemiólogo con maestría en Salud Pública, llamó a entender la salud como un sistema único e integrado que abarca a los seres humanos, los animales y el medio ambiente.
El concepto, conocido internacionalmente como One Health —Una Sola Salud—, no es nuevo, pero cobra urgencia ante el cambio climático, la deforestación y la resistencia a los antimicrobianos.
El enfoque tiene sus raíces en los años ochenta, cuando el doctor Schwab, veterinario epidemiólogo, acuñó el término One Medicine. Para 2003, ese concepto evolucionó hacia lo que hoy se conoce como One Health.
"One Health es un enfoque, no es un método, no es una ciencia. Es un enfoque que lo que quiere es unificar y optimizar tanto la salud humana, la salud animal como el ambiente", explicó el doctor Orengo Valverde.
Esa integración incluye todos los ecosistemas y no se limita a las mascotas domésticas: abarca animales salvajes, tabulados y de cualquier especie que comparta entorno con el ser humano.
Uno de los datos más contundentes que ofreció el especialista es la estrecha relación entre los animales y las enfermedades que padecemos. De más de 1,400 enfermedades infecciosas conocidas que afectan al ser humano, tres de cada cuatro son zoonosis, es decir, enfermedades transmitidas de animales a humanos.
"El setenta y cinco por ciento, tres de cada cuatro nuevas enfermedades —lo que conocemos como enfermedades emergentes, como el COVID-19— proceden también de zoonosis, de animales", señaló Orengo Valverde.
El mecanismo es claro: cuando el ser humano invade ecosistemas antes intocados, entra en contacto estrecho con animales que portan patógenos desconocidos. Ese contacto facilita el salto del patógeno al humano y, con las mutaciones adecuadas, el contagio de persona a persona. Así nace una nueva epidemia.
El doctor Orengo Valverde fue enfático en señalar que el cambio climático no es un problema abstracto ni lejano: ya está incidiendo en la salud pública de Puerto Rico.
"La temperatura a medida que va creciendo, esos días de calor tan fuerte que estamos teniendo en algunas ocasiones, producen ese incremento del número de mosquitos y por tanto la probabilidad de padecer un mayor número de casos de dengue", advirtió.
La lógica es directa: más calor equivale a mayor densidad del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue, el zika y el chikungunya. Según el especialista, estudios han comprobado que tras dos o tres días consecutivos de calor extremo, en un plazo de una o dos semanas se dispara la población de ese mosquito en la isla.
Incluso las rutas migratorias de las aves han cambiado por el calentamiento global, con consecuencias sanitarias imprevistas. "El pájaro puede tener una garrapata que puede transmitir un patógeno en un sitio donde antes nunca paraba. Se cae la garrapata y ya tienes ahí, posiblemente, un riesgo de que se desarrolle esa enfermedad", ilustró.
El especialista también abordó el problema de la calidad del aire en Puerto Rico, especialmente en las zonas metropolitanas de San Juan, Bayamón, Cataño, Toa Baja y en el sur de la isla, donde la población sufre enfermedades respiratorias con frecuencia.
Pero Orengo Valverde advirtió que limitar el daño a los pulmones es un error. "A veces la contaminación aérea la relacionamos tan solo con problemas respiratorios, y puede producir cáncer, enfermedades cardiovasculares, problemas dermatológicos, alergias en la piel", señaló. El particulado fino que penetra en los alveolos pulmonares también ha sido vinculado con leucemias y otras enfermedades a largo plazo.
Las partículas del polvo del Sahara, la quema descontrolada de vegetación y las emisiones industriales forman parte de ese problema.
Para el doctor Orengo Valverde, Puerto Rico cuenta con un sistema de vigilancia de enfermedades notificables, pero ese sistema está incompleto. Lo que hace falta, dice, es una plataforma que cruce datos de contaminación ambiental, enfermedades animales y enfermedades humanas en tiempo real.
"Tendría que estar integrado para poder prevenir y no ser reactivos a lo que pueda suceder", afirmó.
El especialista no desestima el desarrollo tecnológico e industrial, pero llama a encontrar un equilibrio. "El desarrollo tecnológico está muy bien siempre y cuando sea controlado", concluyó.