Guías de colesterol recomiendan pruebas desde los 10 años para prevenir enfermedades de corazón

Once asociaciones médicas actualizan sus directrices e introducen una calculadora de riesgo cardiovascular capaz de proyectar hasta 30 años en el futuro

Laura Guio

    Guías de colesterol recomiendan pruebas desde los 10 años para prevenir enfermedades de corazón

    Once de las principales asociaciones médicas de Estados Unidos, entre ellas el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón, publicaron el pasado 13 de marzo nuevas directrices para el control del colesterol

    El documento subraya que la detección y el tratamiento tempranos son la clave para reducir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares a lo largo de la vida.

    Una de las recomendaciones más llamativas es que el primer análisis de lípidos se realice alrededor de los 10 años, especialmente en niños con antecedentes familiares de enfermedades cardíacas. 

    A partir de ahí, las guías sugieren una segunda medición cerca de los 20 años y controles cada cinco años en adelante. El objetivo es intervenir a tiempo, antes de que el daño cardiovascular se acumule de forma silenciosa.

    Una nueva calculadora que mira más lejos

    Las directrices anteriores, publicadas en 2018, se apoyaban en una herramienta que proyectaba el riesgo únicamente a 10 años y se basaba en datos de apenas 25.000 personas. 

    La nueva calculadora, llamada PREVENT, fue desarrollada a partir de estudios que incluyeron a 6,6 millones de personas y es capaz de estimar el riesgo de infarto o derrame cerebral tanto a 10 como a 30 años en adultos de entre 30 y 79 años sin enfermedad cardíaca previa.

    "Si tiene frente a usted a una persona cuyo riesgo a 10 años es del uno o dos por ciento, pero su riesgo a 30 años podría llegar al 30 por ciento si no cambia sus hábitos, eso capta su atención", explicó Roger Blumenthal, cardiólogo de Johns Hopkins y presidente del comité que redactó las guías.

    Cuatro niveles de riesgo y qué hacer en cada uno

    Las nuevas guías dividen el riesgo cardiovascular en cuatro categorías. Quienes tienen un riesgo bajo, menor al 3% en 10 años, deben concentrarse en mejorar su estilo de vida. Los que se ubican en el rango límite, entre el 3 y el 5%, pueden considerar medicación. Quienes presentan riesgo intermedio, del 5 al 10%, deberían hacerlo. 

    Y los pacientes de alto riesgo, con un 10% o más, tienen la indicación clara de iniciar tratamiento farmacológico con el objetivo de llevar su colesterol LDL por debajo de 70 miligramos por decilitro.

    Las cifras que hay que tener en mente

    Blumenthal sintetizó los valores de referencia más relevantes en tres números: 100, 70 y 55 miligramos por decilitro de LDL. El primero aplica para adultos en general; el segundo, para quienes presentan signos de enfermedad aterosclerótica o múltiples factores de riesgo; y el tercero es la meta para los pacientes de alto riesgo.

    Las guías también incorporan por primera vez la recomendación de realizar una medición única de lipoproteína(a), o Lp(a), un marcador determinado genéticamente que puede duplicar el riesgo cardiovascular estimado y que no forma parte del perfil lipídico convencional.

    Grupos que requieren atención especial

    El documento destaca que las personas con diabetes, enfermedad renal crónica o infección por VIH constituyen grupos de alto riesgo que merecen vigilancia especial. En estos casos, el tratamiento con estatinas combinado con cambios profundos en el estilo de vida ha demostrado ser especialmente beneficioso cuando los niveles de LDL no son óptimos.

    Blumenthal insistió en que los hábitos que se forman en la infancia y la adolescencia son, con frecuencia, los que perduran toda la vida. Por eso, el espíritu de las nuevas guías apunta a que médicos, pediatras y pacientes asuman una actitud proactiva frente al colesterol, antes de que el riesgo se convierta en una realidad clínica difícil de revertir.


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