Investigadores desarrollaron un material que imita el sistema de coagulación propio de los bebés, reduciendo la necesidad de transfusiones de sangre adulta durante las operaciones.

Operar a un recién nacido es uno de los procedimientos más complejos de la medicina. Sus órganos son pequeños y frágiles, y su cuerpo funciona de manera radicalmente diferente al de un adulto, incluso en algo tan fundamental como la forma en que la sangre deja de fluir ante una herida. Este proceso, conocido como hemostasia, tiene características propias en los bebés que lo distinguen del de los adultos.
Cuando durante una cirugía se administra sangre de donante adulto a un bebé para compensar la pérdida, esa diferencia puede provocar coagulación excesiva y aumentar el riesgo de trombosis, la formación de coágulos en pulmones u otras partes del cuerpo.
El equipo liderado por Ashley Brown, profesora de Ingeniería Biomédica, desarrolló los llamados microgeles activados por el dominio B (BK-TriGs). Estas partículas incorporan péptidos B, una secuencia corta de aminoácidos que une moléculas de fibrina —la principal proteína de coagulación— para formar coágulos donde se necesitan, con un rol especialmente relevante en la hemostasia neonatal.
Al absorber agua, las partículas se convierten en hidrogeles blandos que imitan las propiedades mecánicas de las plaquetas naturales, potenciando la capacidad de los péptidos B para crear redes de fibrina y detener el sangrado de forma eficaz.
"Los BK-TriGs superaron a todas las demás opciones que probamos en la reducción de la pérdida de sangre. En concreto, la redujeron entre un 50% y un 60% en comparación con el grupo de control."
Las pruebas se realizaron primero en dispositivos microfluídicos con plasma sanguíneo humano —tanto adulto como infantil— y luego en ratones modificados genéticamente para presentar una hemostasia similar a la de los bebés. En ambos casos, los BK-TriGs demostraron mayor eficacia en el plasma neonatal, exactamente como esperaban los investigadores.
Los próximos pasos incluyen comparar el microgel con otros fármacos hemostáticos disponibles en el mercado, solos o en combinación. Los autores insisten en que aún es necesario descartar riesgos imprevistos antes de su uso clínico, pero se muestran optimistas respecto a su viabilidad y bajo costo de fabricación. El estudio fue publicado en la revista Science Advances.