Un cambio mínimo en la piel puede ser la primera señal de alerta del cáncer más agresivo de piel, conocido como melanoma.

La mayoría de las personas tiene entre 10 y 40 lunares en el cuerpo y los da por inofensivos. Sin embargo, especialistas de la Cleveland Clinic advierten que ignorar cambios en su forma, color o tamaño puede costar la vida.
El melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel, puede comenzar como una alteración casi imperceptible que, detectada a tiempo, tiene altas probabilidades de tratamiento exitoso.
La dermatóloga Christine Poblete-Lopez recomienda aplicar el criterio ABCDE para evaluar cualquier lunar desde casa:
Asimetría: las dos mitades del lunar no coinciden.
Bordes: irregulares, mal definidos o con protuberancias.
Color: aparición de tonos inusuales como azul, gris, rojo, negro o blanco.
Diámetro: superior a 6 milímetros o con crecimiento acelerado.
Evolución: cambios recientes, sangrado o supuración.
"Los lunares no deberían cambiar. Si lo hacen, lo mejor es averiguar por qué", subraya la especialista.
Existe una categoría especial que merece atención particular: los llamados lunares atípicos o "patito feo", aquellos que se diferencian claramente del resto por su apariencia inusual.
Aunque la probabilidad de que uno de estos lunares evolucione a melanoma es relativamente baja —un caso por cada 10.000—, las personas con más de diez lunares atípicos tienen hasta 12 veces más riesgo de desarrollar cáncer de piel. Los antecedentes familiares de melanoma y la exposición intensa al sol sin protección también elevan la vulnerabilidad.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que el melanoma representa el 5% de los nuevos diagnósticos de cáncer en ese país, con una incidencia que ha crecido sostenidamente en las últimas décadas. La buena noticia es que la tasa de supervivencia ha mejorado de forma significativa gracias al diagnóstico oportuno.
Los expertos recomiendan realizar un autoexamen de piel cada mes y acudir al dermatólogo ante cualquier señal sospechosa. Vale destacar que más del 70% de los melanomas aparecen como lesiones nuevas, no como transformaciones de lunares antiguos, lo que refuerza la importancia de estar atentos a cualquier novedad en la piel.
Una biopsia simple en etapas tempranas puede ser suficiente para confirmar o descartar el diagnóstico y acceder a tratamientos eficaces que aumenten significativamente las probabilidades de recuperación.