Dos de cada tres parejas reportan menor satisfacción de la relación en el primer año postparto: Experta

Experta abordó los retos emocionales, sexuales y relacionales que enfrentan las parejas tras convertirse en padres.

Laura Guio

    Dos de cada tres parejas reportan menor satisfacción de la relación en el primer año postparto: Experta

    La transición a la parentalidad es uno de los momentos más significativos en la vida de una pareja, pero también uno de los menos anticipados en su impacto real sobre la relación

    Más allá de la alegría que trae un nuevo miembro a la familia, la llegada de un bebé desencadena una serie de cambios profundos que van desde el agotamiento físico hasta una reorganización completa de la identidad personal y de pareja.

    Por eso, la revista Medicina y Salud Pública, conversó con la doctora Delorean Torres, psicóloga con especialidad en educación sexual y sexología clínica, sobre cómo la llegada de un hijo cambia la dinámica de la pareja y cómo manejarlo.

    Una desconexión que tiene nombre y causas

    Según la doctora Torres, los cambios que experimenta una pareja tras el nacimiento de un hijo van mucho más allá de las rutinas. "No solamente van a cambiar las rutinas, también van a cambiar estas emociones que tanto los padres o madres pueden tener en el proceso, la dinámica de las relaciones de pareja, la identidad personal", explicó la especialista.

    Uno de los factores más determinantes en esa desconexión es la falta de sueño, especialmente cuando el bebé es amamantado. A esto se suman los cambios hormonales en la madre y un reenfoque casi total de la atención hacia el recién nacido. "Antes el enfoque era hacia mi hijo, hacia mi pareja, y ahora va a estar todo ese enfoque hacia el bebé", señaló Torres, lo que puede generar tensiones silenciosas en la relación.

    Las cifras respaldan esta realidad: "dos de cada tres parejas aproximadamente van a reportar una disminución en esa satisfacción de la relación durante ese primer año, luego de ese postparto", afirmó la doctora. Muchas mujeres, incluso contando con el apoyo de su pareja, refieren sentirse sobrecargadas. "Aunque mi pareja está, a veces me siento sola. Siento que estoy sumamente cargada, siento que a lo mejor ha aumentado el estrés y las responsabilidades que antes no tenía", describió Torres, recogiendo el testimonio frecuente de sus pacientes.

    ¿Cuándo preocuparse?

    La especialista aclaró que existe un rango de tiempo considerado normal para atravesar esta etapa de transición. "Normalmente solo vamos a estar viendo entre 6 a 9 meses", indicó. Sin embargo, cuando aparecen discusiones frecuentes, desacuerdos persistentes en el estilo de crianza o una sensación sostenida de distanciamiento, es momento de buscar orientación profesional.

    La intimidad también se reinventa

    En cuanto a la reactivación de la vida sexual, la doctora Torres fue clara: la primera consulta con el médico ginecólogo es el punto de partida. Esto se debe a que pueden presentarse condiciones como sequedad vaginal, cambios en el deseo sexual o procesos de recuperación física que requieren atención antes de retomar relaciones sexuales. "Lo que estamos buscando es prevenir otras condiciones", explicó.

    Pero más allá de lo físico, Torres invita a ampliar la concepción de la intimidad. "Si por ejemplo el médico quiere, les recomiendo que por ese mes o dos meses no tengan relaciones sexuales, pues podemos conectar de otra forma", dijo, y propuso alternativas concretas como compartir un baño juntos, tener una cena o conversar sobre preocupaciones de la crianza y la economía del hogar.

    Comunicación como pilar de la recuperación

    Para volver a habitar el rol de pareja sin abandonar el de padres, la doctora subrayó que el camino pasa inevitablemente por la comunicación honesta y sin críticas. "Mira, desde hace algunos días yo me he estado sintiendo de esta forma, te quiero expresar que me he sentido agotada, me he sentido quizás que mi cuerpo ha cambiado, no me siento bien quizás para iniciar una relación sexual porque no me siento feliz con mi cuerpo", ejemplificó Torres como modelo de conversación entre parejas.

    También recomendó planificar espacios de descanso y conexión emocional, incorporar apoyos externos como abuelos o familiares de confianza, y eventualmente considerar el uso de lubricantes mientras el cuerpo se readapta.

    Un proceso, no una crisis definitiva

    La doctora Torres cerró la conversación con un mensaje que busca desdramatizar la experiencia sin minimizarla. "La nueva llegada de un miembro no significa que va a destruir la relación. Es algo que va a ir transformando la relación de pareja, que van a haber cambios, que estos cambios se pueden trabajar y que en equipo podemos buscar diferentes soluciones para también sobrellevar esta etapa", concluyó.

    Una perspectiva que recuerda que la parentalidad no es el fin de la pareja, sino el comienzo de una versión más compleja y, con las herramientas adecuadas, más profunda de ella.


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