Vinculan químicos del plástico con 2 millones de partos prematuros y 74.000 muertes neonatales en un año

Una investigación internacional advierte que dos ftalatos ampliamente usados en productos cotidianos podrían estar asociados a millones de nacimientos prematuros y decenas de miles de muertes en recién nacidos.

Laura Guio

    Vinculan químicos del plástico con 2 millones de partos prematuros y 74.000 muertes neonatales en un año

    Dos compuestos químicos utilizados para hacer los plásticos más flexibles —el di-2-etilhexil ftalato (DEHP) y el diisononil ftalato (DiNP)— estarían relacionados con cerca de 2 millones de partos prematuros y 74.000 muertes neonatales en 2018, según un estudio publicado en la revista científica eClinicalMedicine.

    Los nacimientos prematuros, definidos como aquellos que ocurren antes de la semana 37 de gestación, representan un problema creciente de salud pública. Estos bebés enfrentan mayores riesgos de complicaciones como problemas respiratorios, dificultades de alimentación, parálisis cerebral, retraso en el desarrollo y alteraciones visuales o auditivas.

    ¿Qué son los ftalatos y por qué preocupan?

    Los ftalatos forman parte de una familia de químicos sintéticos conocidos por interferir con el sistema endocrino, responsable de la producción hormonal. Incluso pequeñas alteraciones hormonales pueden generar efectos significativos en el desarrollo humano.

    Estos compuestos están presentes en una amplia gama de productos de uso diario: envases de alimentos, juguetes, pisos de vinilo, cortinas de baño, dispositivos médicos y productos de cuidado personal como perfumes, esmaltes, champús y lociones. Por su ubicuidad, expertos los denominan "químicos en todas partes".

    Diversas investigaciones los han vinculado con problemas reproductivos, disminución de la fertilidad masculina, obesidad infantil, asma, enfermedades cardiovasculares e incluso cáncer.

    Posibles mecanismos de daño en el embarazo

    Aunque el estudio no establece una relación causal directa, los científicos sugieren que los ftalatos podrían afectar la función de la placenta, órgano clave para el suministro de oxígeno y nutrientes al feto.

    La alteración de la placenta, junto con procesos inflamatorios, podría desencadenar contracciones uterinas prematuras o ruptura de membranas, factores determinantes en el parto antes de término.

    Desigualdad en la carga de enfermedad

    El análisis incluyó datos de más de 200 países y territorios. Las regiones más afectadas fueron África, Medio Oriente y el sur de Asia, donde coinciden un rápido crecimiento de la industria del plástico y una alta exposición a residuos plásticos.

    Especialistas advierten que centrarse solo en dos compuestos podría subestimar el riesgo real, ya que los ftalatos actúan como una clase completa de sustancias con potencial impacto en la salud.

    Regulación vs. reemplazo químico

    Aunque algunas regulaciones ya limitan el uso de ciertos ftalatos —como el DEHP en juguetes infantiles en Estados Unidos—, expertos señalan que la industria suele sustituirlos por compuestos similares cuyos efectos aún no están completamente estudiados.

    Este fenómeno ha sido descrito como un "juego peligroso" en el que un químico se reemplaza por otro potencialmente igual de dañino.

    ¿Se pueden evitar?

    A pesar de su amplia presencia, los ftalatos tienen una vida media corta y pueden eliminarse del organismo en pocos días. Reducir la exposición es posible mediante medidas como:

    • Elegir productos etiquetados como "libres de ftalatos".

    • Evitar calentar alimentos en envases plásticos.

    • Ventilar espacios y limpiar el polvo del hogar con frecuencia.

    Sin embargo, los expertos coinciden en que la responsabilidad no debe recaer únicamente en los individuos. Subrayan la necesidad de políticas públicas más estrictas, mejor etiquetado y el desarrollo de materiales más seguros.

    Un llamado a la acción global

    Los hallazgos refuerzan la urgencia de avanzar en acuerdos internacionales que regulen el uso de químicos en plásticos. Para la comunidad científica, garantizar no solo más nacimientos, sino nacimientos saludables, pasa por reducir la exposición a estas sustancias desde el entorno cotidiano.


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