¿Entrenar la memoria ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas?

La estimulación cognitiva, junto con hábitos saludables como el ejercicio físico, el sueño adecuado y una vida social activa, puede fortalecer la reserva cognitiva y ayudar a preservar la autonomía durante más tiempo, según una especialista en neurología.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    ¿Entrenar la memoria ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas?

    Los olvidos ocasionales, como no recordar dónde se dejaron las llaves o el nombre de una persona, suelen ser normales y pueden estar relacionados con el estrés o el cansancio. Sin embargo, cuando estas fallas comienzan a interferir con la vida diaria, los especialistas recomiendan consultar de forma temprana para descartar alteraciones neurológicas y actuar oportunamente.

    Detectar los problemas a tiempo puede marcar la diferencia

    La doctora Vanesa Pytel, responsable de la Unidad de Neuromodulación Cerebral no Invasiva de Olympia Quirónsalud de Madrid, señala que los olvidos deben generar atención cuando se vuelven frecuentes y afectan actividades cotidianas, como repetir constantemente las mismas preguntas, desorientarse en lugares conocidos, presentar dificultades para seguir conversaciones o cometer errores en tareas habituales.

    La especialista destaca que, en muchas ocasiones, son los familiares quienes identifican primero estos cambios. Asimismo, sostiene que una evaluación neurológica precoz permite comprender el origen de los síntomas y establecer estrategias personalizadas para cuidar la salud cerebral antes de que el problema avance.

    El cerebro se fortalece con los hábitos diarios

    Según Pytel, el envejecimiento cerebral no comienza en edades avanzadas, sino que está influido por las decisiones y hábitos que se adoptan a lo largo de la vida.

    La neuróloga explica que la memoria es la capacidad que permite almacenar y recuperar información, siendo fundamental para recordar experiencias, aprendizajes, relaciones personales y habilidades cotidianas. Además, afirma que no existe una única región cerebral encargada de esta función, sino una red de estructuras que trabajan de manera coordinada.

    Entre ellas, el hipocampo desempeña un papel clave en la formación de nuevos recuerdos; la corteza prefrontal participa en la organización y manejo de la información; los lóbulos temporales almacenan conocimientos y experiencias personales; mientras que estructuras como los ganglios basales y el cerebelo permiten automatizar habilidades aprendidas.

    Factores que influyen en la memoria

    La especialista subraya que no todas las personas tienen la misma capacidad para recordar, ya que la memoria está condicionada por múltiples factores, entre ellos la genética, la educación, el nivel de estimulación intelectual, el estado emocional, la calidad del sueño, el estrés y la práctica de actividad física.

    Además, explica que existen distintos tipos de memoria, por lo que una persona puede destacar recordando nombres, mientras que otra puede hacerlo con datos, conceptos o experiencias específicas.

    Pytel resalta que la memoria no es una capacidad fija y que puede fortalecerse mediante el cuidado integral del cerebro y la estimulación constante.

    Nunca es tarde para entrenar el cerebro

    La neuróloga asegura que el entrenamiento cognitivo es beneficioso en todas las etapas de la vida. Durante la infancia y la juventud favorece el aprendizaje y el desarrollo; en la adultez contribuye a mejorar la concentración, la toma de decisiones y el rendimiento profesional; y en edades avanzadas ayuda a preservar la memoria y otras funciones cognitivas.

    Asimismo, señala que este proceso fortalece la denominada reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y compensar mejor los cambios asociados al envejecimiento.

    Por ello, insiste en que no es necesario esperar a presentar dificultades para comenzar a ejercitar la mente, ya que la estimulación temprana ofrece mayores beneficios a largo plazo.

    ¿Puede prevenir enfermedades neurodegenerativas?

    Aunque el entrenamiento de la memoria aporta beneficios para la salud cerebral, la especialista aclara que no puede impedir por completo el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

    No obstante, afirma que la evidencia científica muestra que la estimulación cognitiva puede retrasar la aparición de los síntomas clínicos, disminuir su impacto funcional y ayudar a mantener la autonomía durante más tiempo.

    Además, explica que estos efectos son mayores cuando se combinan con actividad física regular, un descanso adecuado, el control de factores de riesgo cardiovascular y una buena gestión emocional.

    Los hábitos que ayudan a proteger la memoria

    La doctora Pytel advierte que factores como el sedentarismo, el estrés crónico, la falta de sueño, una alimentación poco equilibrada, el aislamiento social y el consumo de alcohol o tabaco pueden acelerar el deterioro cognitivo al afectar la salud cerebral.

    En contraste, destaca que el ejercicio físico favorece la circulación sanguínea cerebral y la liberación de sustancias relacionadas con el mantenimiento de las neuronas. Asimismo, indica que la dieta mediterránea contribuye a proteger la salud vascular, mientras que dormir bien facilita la consolidación de los recuerdos.

    Finalmente, subraya que mantener una vida social activa también estimula múltiples funciones cognitivas y emocionales, por lo que el cerebro requiere de movimiento, desafíos constantes y conexión con otras personas para conservar su eficiencia a lo largo del tiempo.

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