Coágulos del tamaño de una mano: Señal de alarma que confundieron con menstruación y ocultaba cáncer

El sangrado vaginal anormal es uno de los síntomas más frecuentes del cáncer de cuello uterino, pero también uno de los más ignorados por el sistema médico.

Laura Guio

    Coágulos del tamaño de una mano: Señal de alarma que confundieron con menstruación y ocultaba cáncer

    En septiembre de 2024, Charley Jayne Law acudió a consulta médica alarmada por un sangrado vaginal inusual con coágulos del tamaño de su mano. Pese a la gravedad evidente de los síntomas, los primeros especialistas que la atendieron descartaron cualquier patología de riesgo y relacionaron su condición con alteraciones del ciclo menstrual, enviándola a casa sin mayores estudios.

    Con el paso de las semanas, su estado empeoró progresivamente hasta que fue remitida al King's College Hospital, en Camberwell, donde una ginecóloga ordenó los análisis que desde el principio debieron haberse realizado.

    ¿Qué señales debe reconocer toda mujer?

    El caso de Charley ilustra uno de los problemas más críticos de esta enfermedad: las mujeres con precáncer y cáncer de cuello uterino en etapa temprana por lo general no presentan síntomas, y estos a menudo no aparecen hasta que el cáncer invade el tejido adyacente.

    Sin embargo, cuando los síntomas sí se manifiestan, hay señales que no deben ignorarse. Entre los más frecuentes se encuentran el sangrado vaginal después de tener relaciones sexuales, entre períodos menstruales o períodos abundantes o que duran más de lo normal, flujo vaginal de olor fuerte o con sangre, y dolor pélvico o durante las relaciones sexuales.

    En estadios más avanzados, la enfermedad puede escalar. Los síntomas del cáncer de cuello uterino avanzado pueden incluir dolor en la zona pélvica, problemas para orinar e inflamación en las piernas. Si el cáncer se extendió a los órganos cercanos, también puede afectar la manera en que estos funcionan.

    Adicionalmente, a medida que un tumor crece, puede presionar los nervios de la pared pélvica, provocando dolor e hinchazón en las piernas, pérdida de apetito o pérdida de peso inexplicable

    El diagnóstico que llegó demasiado tarde

    Los resultados fueron contundentes para Charley: cáncer de cuello uterino en etapa avanzada, con metástasis en órganos cercanos. La enfermedad, que podría haber sido detectada a tiempo con procedimientos básicos de rutina, había avanzado silenciosamente mientras los médicos iniciales descartaban cualquier riesgo.

    La propia Charley no ha dudado en señalar la responsabilidad del sistema: "Si los doctores a los que recurrí en primer lugar me hubieran hecho los procedimientos básicos, el cáncer no se hubiera desarrollado tan rápido", declaró a medios locales.

    Debido a las hemorragias constantes y severas, tuvo que ser hospitalizada de emergencia para controlar su condición.

    El impacto de la enfermedad no se limitó a lo físico. Incapacitada para cuidar a sus tres hijos y sin red de apoyo familiar, Charley se vio obligada a buscarles hogares de acogida temporales. Antes de internarse, solicitó ayuda tanto en la escuela de los niños como en servicios sociales, pero ninguna institución respondió favorablemente a su caso.

    Una enfermedad prevenible que aún mata a cientos de miles

    Las cifras globales sitúan este problema en una dimensión alarmante. A escala mundial, el cáncer de cuello uterino es el cuarto tipo más frecuente entre las mujeres, con aproximadamente 660.000 nuevos casos y 350.000 muertes registradas en 2022. 

    La gran mayoría de esas muertes, el 94%, se produjeron en países de ingresos bajos y medios, donde una gran proporción de mujeres carece de acceso a servicios de detección y tratamiento.

    Lo paradójico es que se trata de una enfermedad con alta capacidad de prevención. La vacuna y las pruebas regulares pueden reducir las probabilidades de desarrollar cáncer de cuello uterino entre un 80 y un 90%.

     Adicionalmente, esta enfermedad está causada por el virus del papiloma humano (VPH) en el 99% de los casos, y en el 75% de los casos intervienen los tipos 16 y 18 del virus. 




    Más noticias de Oncología