Especialistas explicaron por qué la mente que se proyecta demasiado hacia el futuro termina por perder lo único que realmente le pertenece: el presente.

La ansiedad tiene muchas caras, pero quizás ninguna tan silenciosa y cotidiana como la de quien vive pendiente de lo que todavía no ha ocurrido. En la más reciente emisión del programa Telesalud: Clínica en Casa, el Dr. Julián Carreño y el psicólogo clínico Luis Ortiz Hadad pusieron sobre la mesa uno de los trastornos de salud mental más comunes y, al mismo tiempo, más subestimados de la vida moderna.
El detonante de la conversación fue el mensaje de una oyente identificada como María Fernanda, quien escribió al programa a través de Instagram con una pregunta que miles de personas podrían haberse formulado sin saber cómo articularla:
"Desde que estoy pasando por mucho estrés en el trabajo, siento que el corazón se me acelera, me falta el aire y pienso que me voy a desmayar. He ido a urgencias y me dicen que es ansiedad. ¿Cómo puede el estrés provocar síntomas tan físicos?"
La respuesta de los especialistas retomó el hilo de toda la conversación. Lejos de limitarse a una explicación clínica, el psicólogo Ortiz Hadad optó por una definición que cualquier oyente podría reconocer en su propia experiencia:
"La ansiedad a veces la describimos como exceso de futuro, o sea, nuestra preocupación de futuro, lo que viene, y si pasa esto y si pasa lo otro. En el 90, 95% de las veces no va a pasar eso que usted se está imaginando."
La imagen es poderosa: la mente que se adelanta a los hechos, que fabrica escenarios de amenaza que en la gran mayoría de los casos nunca llegan a materializarse, termina pagando un precio muy real. Taquicardia, sensación de ahogo, mareo: los síntomas que llevaron a María Fernanda a urgencias no son señales de una enfermedad cardíaca ni respiratoria. Son la respuesta fisiológica del cuerpo a una alarma que la mente activó de forma prematura.
Por eso, señaló Ortiz Hadad, herramientas como el mindfulness o atención plena cobran una relevancia especial: porque la ansiedad, por definición, impide habitar el presente. La conclusión del especialista fue tan sencilla como contundente:
"Estar pensando en cosas que tal vez nunca en la vida se van a materializar te roba tu presente, y lo único que verdaderamente es tuyo es tu presente."
La emisión de Telesalud: Clínica en Casa volvió a demostrar que los grandes temas de salud pública no siempre son los más visibles. La ansiedad rara vez aparece en titulares de urgencias, pero sí en las salas de espera de hospitales, en las noches de insomnio y en las preguntas que una oyente se animó a escribir en Instagram.
Reconocerla —y ponerle nombre— es, según los especialistas, el primer paso para recuperar el presente que le hemos cedido al futuro.