Experta alertó sobre la importancia de identificar a tiempo las infecciones pulmonares recurrentes antes de que causen daño permanente en el pulmón.

Muchos pacientes conviven durante años con tos crónica y neumonías frecuentes sin saber que detrás de esos síntomas puede esconderse una bronquiectasia, una condición que deteriora progresivamente la estructura del pulmón y que, si no se trata a tiempo, compromete seriamente la calidad de vida.
Por ello, la doctora Cristina Ramos, alergista e inmunóloga, ofreció declaraciones sobre el tema a la revista Medicina y Salud Pública, en el marco del Simposio de Alergia e Inmunología para el Médico de Atención Primaria, organizado por la Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas.
Uno de los puntos más importantes que subrayó la doctora Ramos es que la bronquiectasia no es en sí misma una enfermedad, sino la consecuencia visible de otro problema subyacente. "La bronquiectasia no es un diagnóstico, es un síntoma", explicó. Utilizando la metáfora de una esponja, describió cómo las infecciones recurrentes van dañando el tejido pulmonar hasta formar cavidades donde se acumulan bacterias y hongos, generando flema constante y tos crónica.
Entre las causas más frecuentes identificó las inmunodeficiencias, la fibrosis quística, la deficiencia de alfa-1-antitripsina y los problemas en los cilios que ayudan a manejar las secreciones respiratorias.
La especialista fue enfática en señalar que la mayoría de las personas no debería padecer neumonías de forma repetida a lo largo de su vida. Cuando eso ocurre, algo no está funcionando bien en el sistema inmunológico. Las señales de alarma que indicó son las siguientes:
Infecciones pulmonares o neumonías recurrentes
Falta de respuesta a los antibióticos
Hospitalizaciones frecuentes por causas respiratorias
Tos crónica productiva con expectoración
Dificultad para respirar o falta de aire
"Cuando tú tienes un paciente que tiene tres o cuatro neumonías, eso no es normal", afirmó la doctora Ramos.
Para confirmar la presencia de bronquiectasia, la herramienta principal es la tomografía computarizada de alta resolución, que permite observar con detalle la estructura del pulmón. Sin embargo, la doctora Ramos insistió en que el diagnóstico no puede detenerse ahí.
Es fundamental complementar el estudio con cultivos para identificar las bacterias presentes, medición de inmunoglobulinas para evaluar las defensas del organismo, y otros exámenes orientados a encontrar la causa raíz que originó el daño pulmonar.
El manejo de estos pacientes, según la especialista, debe ser multidisciplinario. El médico de atención primaria cumple un papel crucial como primer respondedor, pero debe trabajar de la mano con el alergista inmunólogo y el neumólogo.
En muchos casos, el tratamiento incluye el uso de antibióticos, manejo de secreciones y, en situaciones más complejas, procedimientos como la broncoscopía.
Más allá del impacto físico, la doctora Ramos llamó la atención sobre las consecuencias emocionales y sociales que enfrentan estos pacientes. La tos persistente genera estigma social, afecta la autoestima y limita actividades cotidianas como el ejercicio. "Se sienten mal, la gente los mira, su autoestima se afecta", señaló.
Por eso, hizo un llamado a no normalizar síntomas como la tos crónica y a buscar atención médica especializada. "A veces pensamos: yo tengo esta tos hace 10 años. Pero hay que preguntarse por qué", concluyó.