Sentir el corazón acelerado o con latidos irregulares puede ser inofensivo o una señal de alerta grave. Conocer la diferencia podría salvarle la vida.

La mayoría de las personas no nota su propio latido durante el día a día. Cuando las palpitaciones se hacen evidentes, sin embargo, captan toda la atención de inmediato. Se trata de una sensación de latido acelerado, irregular o especialmente fuerte, que puede percibirse como un golpe, un aleteo o incluso como si el corazón se "saltara" un latido.
Un corazón sano late entre 60 y 100 veces por minuto. Cualquier alteración en ese ritmo activa el sistema eléctrico interno del órgano, que coordina las contracciones musculares encargadas de mantener el flujo sanguíneo y la presión arterial.
No siempre hay una causa grave detrás de las palpitaciones. Entre los factores más comunes se encuentran el consumo excesivo de cafeína y alcohol, el estrés, la falta de sueño y la excitación emocional intensa. Así lo señaló el Dr. Oscar Duke, médico general y miembro del Royal College of General Practitioners, en declaraciones recogidas por The Telegraph.
Los cambios hormonales también juegan un papel importante. El hipertiroidismo, el embarazo y la menopausia figuran entre las causas identificadas por especialistas de la Cleveland Clinic. Incluso condiciones como la anemia o las infecciones pueden provocar taquicardia y, con ella, palpitaciones perceptibles.
Las palpitaciones esporádicas y breves rara vez representan un riesgo. El problema surge cuando los episodios se repiten con frecuencia o se prolongan más de un minuto: en esos casos es necesaria una evaluación médica.
La irregularidad sostenida del ritmo cardíaco puede provocar caídas bruscas de presión arterial o pérdida del conocimiento.
La arritmia más común en este contexto es la fibrilación auricular, que genera un bombeo caótico de la sangre y favorece la formación de coágulos. Si uno de esos coágulos bloquea una arteria cerebral, las consecuencias pueden ser devastadoras.
Según Mayo Clinic, se debe buscar atención de urgencia cuando las palpitaciones se acompañan de:
Dolor o presión en el pecho
Desmayos o mareos severos
Dificultad respiratoria intensa
La herramienta de diagnóstico inicial es el electrocardiograma (ECG), que registra la actividad eléctrica del corazón y permite detectar arritmias incluso cuando los síntomas no son continuos. Los monitores portátiles, además, facilitan la identificación de alteraciones que podrían pasar inadvertidas en una consulta rutinaria.
En cuanto a los hábitos, reducir la cafeína y el alcohol, dormir bien y manejar el estrés puede disminuir notablemente la frecuencia de los episodios. La detección temprana, subrayó el Dr. Duke, sigue siendo la mejor herramienta para evitar complicaciones mayores.